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jueves, 20 de diciembre de 2012

RETOMANDO EL CONTACTO CON LA RAMA ARGENTINA DE LA FAMILIA. ¡¡¡ BIENVENID@S A LA FAMILIA, PRIM@S!!!


La mayoría de vosotr@s (si no todos), habréis recibido en Facebook, de mi parte un enlace solicitando que os hagais amigos de Mercedes Mendez Delgado y de Maria Del Carmen Mendez.
Os informo que estas dos personas son descendientes directas de nuestro común ancestro ALFONSO DELGADO JIMÉNEZ, casado con CATALINA, (HIJO QUE FUE de MANUEL DELGADO CASTILLA y de MARÍA JIMÉNEZ SÁNCHEZ, y hermano de nuestra siempre recordada Abuela María) que a finales del siglo XIX emigraron desde Jeréz de la Frontera hasta la ciudad argentina de ROSARIO. Son, pues, esa rama de la Familia con la que perdimos contacto...hasta hoy.
Desde ambos lados del Océano, nos hemos estado buscando unos a otros, y ya nos hemos encontrado.
Esperemos que sigamos todos en contacto. Para mi, como persona, encontrarnos de nuevo ambas partes de la misma familia es, con seguridad, el mejor regalo navideño que he podido recibir.
En nombre propio, bienvenidos todos a la misma familia, ya transnacional. A continuación, comparto con vosotros un relato breve de los aconteceres de la familia en Rosario, Argentina. El Obispo que se menciona en el breve extracto de nuestra prima Mercedes como Obispo, es Alfonso Rogelio Luis Delgado Everes, titular de la Archidiócesis de San Juan de Cuyo, Argentina, cuyo enlace es: 
http://www.iglesiasanjuancuyo.org.ar/biografiaADE.htm
Respecto a la Ciudad de Rosario, estos son los datos que cuenta, sobre ella, la Wikipedia:

Historia de Rosario


La ciudad de Rosario está ubicada en el centro-este argentino, en la provincia de Santa Fe, sobre el márgen occidental del Rio Paraná y, con 1.028.658 habitantes, es la tercera ciudad más grande de Argentina, con un importante puerto fluvial.
La ciudad surgió a comienzos del siglo XVII como Pago de los Arroyos, sin acta fundacional,8 en la encrucijada del Camino Real que llevaba por una parte a Córdoba y desde allí al "Arriba" y por la otra parte al resto del "Litoral" hasta, por lo menos, el Paraguay, marcando una etapa en la cual sirvió de paraje de carretas a orillas del río Paraná.
Hacia finales del siglo XVII y principios de siglo XVIII, se establece la primer población permanente registrada, la estancia del Capitán Luis Romero de Pineda. Durante 1719 las tierras de la estancia San Miguel del Carcarañal, propiedad del hijo de Antonio de Vera Mujica, son adquiridas por los jesuitas. Estas tierras definirán luego parte de los límites en el pago.9
A su vez, atendido por franciscanos se estableció en la zona el Pago del Salado, para hacer frente a las irrupciones de los indios calchaquíes. Luego, hacia 1724Santiago Montenegro se estableció también en la zona y de manera permanente, para más tarde instalar un molino.8
Esta etapa facilitó que se estableciera un oratorio en torno a una capilla dedicada a la Virgen del Rosario.[cita requerida]
En su costa, a orillas del río Paraná, el abogado Manuel Belgrano organizó las baterías defensivas Independencia y Libertad. La batería Libertad estaba en la punta de la barranca que formaba ángulo entre las calles Santa Fe y Córdoba, la que había sido rebajada para ensanchar la plaza Brown. A las 6:30 del 27 de febrero de 1812, el poblado asistió al acto en el que por primera vez se enarboló la Bandera de la Argentina creada por Manuel Belgrano, quien la hizo jurar por sus soldados. Por ello se la denomina: “Cuna de la Bandera”. Aunque el uso de dicha bandera sería desautorizado por el gobierno de entonces, sería oficializada cuatro años después por el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816.

El puerto de Rosario a mediados del siglo XIX (foto de 1868).
Para 1823, el pueblo recibió el título de Villa (ciudad pequeña con jurisdicción municipal). En 1852, dado su paulatino crecimiento demográfico y comercial, Rosario fue declarada ciudad, por iniciativa del general Urquiza; convirtiéndose pocos años después en el principal puerto de la Confederación Argentina.
Entre 1862 y 1873, Rosario fue promovida y designada como Capital Federal en tres ocasiones por el Congreso de la Nación Argentina, pero los vetos a las leyes por parte de Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento lo impidieron, respondiendo a la concentración de poder y al proyecto unitario de Buenos Aires.
En los últimos 15 años del siglo XIX la ciudad dobló su población, en parte debido a la inmigración.[cita requerida] Por ello y dada la importante concentración obrera, Rosario se convirtió en el epicentro del movimiento anarquista argentino. Para 1926, el 47 % de sus habitantes eran de origen transatlántico, la mayoría llegados de Europa (ItaliaEspañaIrlanda, etc.) en los comienzos de la Primera Guerra Mundial.[cita requerida]
La ciudad recibió los beneficios de la nacionalización y subsidios para muchas industrias del gobierno de Juan Domingo Perón.[cita requerida]
El 20 de junio de 1957 se inauguró el Monumento a la Bandera,10 11 6 símbolo de Rosario y único en su tipo que conmemora el nacimiento de la insignia patria a la que alude su nombre.
En 1969, trabajadores y estudiantes salieron a las calles para protestar contra el gobierno de facto de Onganía, en un hecho conocido como El Rosariazo.12 Durante el Proceso de Reorganización Nacional cientos de ciudadanos fueron “desaparecidos” por el gobierno, en tanto que la urbe fue subsede, en 1978, de laCopa Mundial de Fútbol de 1978 utilizada como propaganda por el régimen.
En 1978, Rosario soportó ejercicios de oscurecimiento dentro de la guerra real y psicológica que preparaba la dictadura militar, en contra de Chile.

Inauguración del Monumento a la Bandera, el 20 de junio de 1957.
En 1989, en medio de la crisis económica nacional desatada por el gobierno de Raúl Alfonsín que llevó al desastre y la hiperinflación, se produjeron en la ciudad saqueos a supermercados. Bajo la administración de Carlos Menem la reconversión afectó severamente a la urbe, cuyas exportaciones agrícolas se estancaron y vio cerrarse muchas industrias ante los bajos precios de las importaciones.[cita requerida]Para 1995 el desempleo en el área alcanzó el 21,1 % y gran parte de la población de Rosario quedó bajo la línea de lapobreza.[cita requerida]
Durante los disturbios sociales del año 2001, Rosario era la ciudad con más desocupados del país llegando a alcanzar niveles de pobreza del 18,3 % en 2003.13 Por lo tanto se produjeron marchas, protestas y por último saqueos en Rosario. La represión de la policía provincial, dejó como saldo el asesinato de 7 personas. Sus nombres eran Pocho Lepratti, Graciela Acosta, Rubén Pereyra, Juan Delgado, Yanina García, Ricardo Villalba y Walter Campos.

Ubicación del departamento.
A partir de la recuperación de la economía por la mejora del contexto internacional que siguió al colapso nacional, la situación para la ciudad ha mejorado. El boom de las exportaciones agrícolas causó un aumento del consumo comercial y nuevas inversiones (principalmente en el sector de la construcción), generando un relativo progreso con perspectivas de continuidad. Los niveles de pobreza e indigencia bajaron de 18,3 % y 5,5 % respectivamente (en 2003) a 9 % y 4,5 % (en 2011).14

Resúmen de la Historia Familiar en Rosario.

Hola Enós, no me digas cómo, pero buscando en Google imágenes creo, de Delgado de Jerez, encontré un blog tuyo. Lo leo y veo que en la historia familiar, contás que hubo un Alfonso Delgado casado con Catalina que vinieron a Rosario, Argentina. Me parece mucha coincidencia y creería que los que nombrás son mis abuelos maternos, Alfonso Delgado Jiménez y Catalina Garralda. Las referencias que tengo de mi madre ya fallecida, es que nuestros bisabuelos Manuel Delgado y María Jiménez vivían en calle Zarza Nº 1 de Jerez de la Frontera. Siempre he puesto avisos en foros, en la web, para ver si encontraba descendientes, pues sabía que había hermanos casados con hijos que quedaron allá, pero no he recibido respuesta. Y no podía recordar otros apellidos de la familia. Recuerdo que cuando yo era joven, tendría 20 años, un día nos vino a visitar desde España, un cura, creo que era jesuita, y que decía ser primo de mi madre y de mis tíos. Si mal no recuerdo, se llamaba José Luis Delgado. Si te parece que podemos ser parientes, te agradecería me lo comuniques. Me daría mucha alegría este posible encuentro o reencuentro familiar. Cariños. Un abrazo desde Rosario, Argentina. Mercedes

Enós-Tomás, te agrego algunos detalles que recuerdo o que sé: Mi abuelo Alfonso y Catalina, mi abuela, tuvieron 3 hijos: Ma. Josefa (Tita, mi mamá), Alfonso y Manuel, todos de apellido Delgado Garralda. Mi mamá se casó con mi papá, José M.Méndez (gallego inmigrante), tuvieron 4 hijos: dos varones, mis hermanos, ya fallecidos, uno muy joven (José Ma. y Alfonso) y dos mujeres (mi hermana Ma. del Carmen( Carmiña) y yo. Las dos nos casamos y tenemos hijos y nietos. Carmiña ya sabe de estos mensajes nuestros y te quiere escribir. Me hizo acordar que mi mamá siempre mencionaba el apellido Pastrana como familiar de España.


Sigo con la historia: Alfonso y Catalina tuvieron otros dos hijos (todos fallecieron, mi mamá también): Alfonso (que tuvo a su vez seis hijos: entre ellos a Alfonso (que es obispo de San Juan en Argentina....), y dos hijos más, varones (uno de los cuales, Pedro, nada conservador, sí progresista como nosotros, fue desaparecido en los 70 por los militares argentinos, junto con su mujer embarazada) (con Pedro éramos amigos y primos a la vez, toda la familia sufrió mucho esto), luego tuvo también tres mujeres. El otro hijo de Alfonso y Catalina, Manuel Delgado Garralda, nació en Jerez de la Frontera, en un viaje que hicieron con intención de vivir allí mis abuelos, después de 1915 aproxim. a la casa de calle Zarza, creo. Fueron con mi mamá y su hermano Alfonso, cuando eran chiquitos, pero regresaron a Argentina al cabo de un tiempo, porque mi abuela extrañaba mucho a su familia de acá. Manuel o tío Manolo tuvo tres hijas mujeres.



viernes, 21 de septiembre de 2012

CAPÍTULO VI: NUEVAMENTE EN MADRID. CAPÍTULO FINAL (Por el momento...)

Despues de un largo intermedio, debido sobre todo a la falta de tiempo libre, seguimos con la historia de la familia. 
Ya estamos casi en la actualidad, y muchas de las cosas que ahora se cuentan resultarán conocidas porque ya hablamos de cosas vividas por cada uno, o que en todo caso habrá escuchado a sus padres.
A continuación, sigue la Historia.


Una de las últimas imágenes de la Abuela María, antes de su defunción. Este cuadro se halla en casa de su nieta, María Trinidad Pastrana Ruíz

Ø CAPÍTULO VI:
Ø NUEVAMENTE MADRID

Recién casados, parten hacia Madrid, donde vive José con su madre, Edelmira, y su hermana Palma. A los pocos meses de la boda, el 20 de Octubre de 1945, fallece Edelmira, a los 54 años, 10 meses y 17 días. Como hemos comentado previamente, la Abuela María, madre de Ángeles, se estableció con ellos en 1948-1949, falleciendo allí a los 3 meses de llegar a la capital, dado su estado de salud.

El matrimonio establece su casa en el número 34 de la misma calle de Mantuano, de donde ya no se moverá la familia hasta que en 1970-71 compren su casa familiar en el número 8 de la Calle de Mota del Cuervo, en el barrio de Villa Rosa, al final de la Carretera de Canillas, gracias al préstamo que la Constructora JOTSA, para la que trabajaba José, le hizo: le dio 600.000 Ptas. de la época (unos 3.600 Euros actuales) a José para que comprara el piso (que costaba esa cantidad), y le iría descontando todos los meses de su nómina una parte porcentual.

Como no encontraban un piso que les gustara, mamá contaba que mi padre estaba dispuesto a devolver el crédito a la Empresa, por lo que mi madre estaba empezando a desesperar. Mi madre contaba que, estando con Pin en Lopez de Hoyos para hacer algo,  supo de ese piso viendo un anuncio en un autobús que pasaba por la calle López de Hoyos, corriendo a la carrera hasta que lo anotó y convenció a mi padre para que fueran a verlo.
Cierto es que, antes de ir mi padre con ella, fue ella al piso piloto, y como la gustó lo que vio, fue con mi padre, pero haciéndose la sorprendida cuando fueron los dos, como si fuera la primera vez que iba y nunca hubiera estado allí antes.

Portal de la casa de Mantuano 34. En el Tercero Interior Izquierda nacimos todos y vivimos durante años.

Canillas y Villa Rosa, en aquel entonces, estaba rodeada de trigales por todas partes hasta donde se perdía la vista, y fue en Canillas, en sus campos de trigo y en otras localizaciones,  donde se filmó la película “Doctor Zhivago”, y cuya única carretera de acceso, la Carretera de Canillas, era llamada “Carretera de Canillas, 200 baches por milla”, por el elevado número de baches (más de 200) que tenía, y que ocasionaba que muchos taxis no se atrevieran a subir por ella por temor a quedarse sin bajos en el coche.
Localización de los exteriores de la película “Doctor Zhivago”. En este lugar se rodaron las escenas que se desarrollan en Moscú.

Todos los años, en Reyes, JOTSA realizaba un acto para sus empleados y sus hijos, que consistía en que se alquilaba el entonces Cine Salamanca, que se encontraba en el Nº 8 de la calle Conde de Peñalver, esquina con la calle Hermosilla, en el Barrio de Salamanca (siendo actualmente una de las tiendas principales de la cadena de moda  C&A), de donde tomó el nombre, con actuaciones, payasos, etc., y al final, los Reyes Magos anunciaban que habían dejado en el Hall los juguetes  a todos y cada uno de los hijos e hijas de los empleados menores de 12 años.

Con tiempo, JOTSA daba unos vales para ir a determinadas jugueterías para que los empleados que tuvieran hijos menores de 12 años pudieran reservarlos a nombre de cada niño o niña, y luego, se les hacía entrega a cada niñ@ de sus juguetes en dicho acto.

Y en verano, JOTSA organizaba unas Colonias de Verano para l@s hij@s de sus empleados,  que sería la única oportunidad que unos niñ@s de la época, y de nuestra extracción social, podrían tener de salir de su casa y veranear.

 En los años 60 del siglo XX, era costumbre que, cuando en una familia había un bautizo, los padrinos recogieran al bebé en el domicilio de los padres. La madre se quedaba en casa, sin que pudiera asistir al bautizo de su hij@. Una vez realizada la ceremonia, los padrinos volvían a la casa y, por lo menos en mi familia que yo recuerde, la madrina entregaba el bebé, ya bautizado, a la madre, diciendo estas frases: “Moro me lo entregaste, y te lo devuelvo cristiano”. Después, ya todos juntos, iban a algún sitio todos a celebrar el bautizo, cada familia de acuerdo con sus posibilidades económicas. Nosotros, este tipo de celebraciones solíamos hacerlos en los Kioscos de bebidas que se encontraban en la Plaza Moré, dado que los alrededores eran descampados y los niños podíamos correr por allí todo lo que nos diera la gana sin peligro alguno, y nuestros padres nos tenían vigilados con solamente echar una ojeada.

Recuerdo que, cuando el tio Juan y la tía Rafaela se vinieron a Madrid con toda la familia, mientras se encontraba casa para ellos, todos vivieron en mi casa. La casa de Mantuano no superaba los 50 m2, por lo que había colchones hasta detrás de la puerta. Si hubiera habido un incendio, no habríamos salido vivos ninguno…Según me cuenta Trini, el tio Juan y la tía Rafaela encontraron un sitio donde vivir, en una casa que estaba muy bien, y que consistía en dos habitaciones con derecho a cocina. Como les gustó, dieron la fianza y el mes adelantado…y nunca la ocuparon pues se descubrió que esa casa era una casa de citas muy conocida en el barrio, con mucho ajetreo de hombres y mujeres entrando y saliendo…, y claro, eso no podía ser…

En esa época, durante el verano, era costumbre que, después de cenar, las vecinos y vecinos de Mantuano 34, cogían una silla y se bajaban a la puerta del edificio, para pasar la noche de verano “a la fresca”, mientras las mujeres hablaban un poco de todo y los niños jugábamos en medio de la calle a La Pídola o Dola, al Escondite Inglés, El Avión

Como curiosidad, recuerdo que, una de esas noches (yo tendría como mucho 7 u 8 años) yo tenía ganas de orinar, y se lo dije a mi madre, y ella me dijo que me sacara el pito a través de la bragueta del pantalón y orinara en la calle hacia la carretera, y así lo hice.

En esto, que se me acerca una niña (hija de alguna vecina) y, curiosa, empieza a mirarme el pene y me pregunta que qué es eso (señalando el pene que entonces yo tenia sacado pues estaba orinando). Ni corto ni perezoso, le respondo que esa era la cola, y que servía para orinar, y que ella debía tener una igual. Y me responde que no, que ella no tenía colita para orinar, si no una rajita. Mi sorpresa fue grande, pues yo ignoraba algo tan aparentemente básico. Aunque claro, en una familia toda de hombres, pues eso era casi lo normal… Preguntada mi madre por esa diferencia (que las mujeres no tenían pito, si no una rajita), mi madre se fue por los cerros de Úbeda, diciéndome que a todas las mujeres, cuando nacían, las cortaban la cola y las hacían un hachazo entre las piernas…

Cuando empecé a entrar en la adolescencia, mi madre nos advertía respecto a las relaciones sexuales de una manera un tanto peculiar, pues no quería ser abuela antes de tiempo, pero tampoco nos hablaba de sexo, pues tanto a ella como a mi padre les daba vergüenza hablarnos a sus hijos de esos temas: recuerdo que mi madre me decía “hijo mío, ten cuidado que las mujeres son todas unas lagartas”. Tanto y tanto me lo dijo, que un día yo le dije. “Mamá, ¿tú eres una lagarta?”. Ella, con una cara muy ofendida, me preguntó que por qué le preguntaba yo eso, a lo que le respondí que, como siempre me decía ella que todas las mujeres eran unas lagartas, y ella era una mujer, pues que debía ser también una lagarta. A lo que mi madre, con un desparpajo que me dejó cortado, me respondió: “hijo, yo no soy una mujer: yo soy tu madre”. Y aprendí que hay hombres, mujeres…y madres, y que las madres no tienen sexo. Curiosamente, todas las mujeres que han sido madres, a las que he contado esta anécdota, después de reírse con ganas me han dicho luego, perfectamente en serio, que, en efecto, mi madre tenía razón al decir eso.

Como elemento descriptivo de cómo eran algunos de los juegos antes mencionados, copio el artículo de Angel Alda en su interesante blog “El Ángel de Olavide”  “Juegos de un niño de barrio del Madrid de 1955 a 1965″ (por Ángel de Olavide)

“Éramos los primeros niños con una dieta razonable, pocos años hace que ha desaparecido la cartilla de racionamiento. Nos daban leche en los colegios. Leche que mandaban los americanos. Recuerdo unas botellitas con la boca ancha cubierta con aluminio. El Vitacal, un sucedáneo de chocolate que contenía calcio, que permitía el escatológico lema aquel de “chaval toma Vitacal que el culo te huele mal” formaba parte de la dieta callejera de entonces; era junto con los caramelos Saci, el paloluz y los polos de agua las chuches de entonces. También fuimos los primeros niños que tomábamos yogures de la marca Danone por supuesto. Y hasta jamón de york. Pero en cuanto a juegos me temo que éramos absolutamente dependientes de la creatividad de las escuchimizadas generaciones anteriores”.

“Los niños del barrio de la Prosperidad de aquellos años era difícil que fuesen propietarios de una bici. Si acaso un triciclo. Canicas, peonzas, camiones o coches de lata.

Si nuestros padres o hermanos mayores jugaban al pídola, nosotros lo hacíamos al dola. El dola era posiblemente el juego deportivo mas practicado en aquellos años. Un chico hacía de burro y por encima de su cuerpo doblado saltaban los demás practicando toda suerte de golpes siguiendo las instrucciones de la “madre”. El lique, la taba, el doble lique, la culada, etc. Eran golpes con el pie en el trasero del burro o caídas sobre el cuerpo del pobre burro. Según se alargaba el juego el salto sobre el burro había que practicarlo desde mas lejos lo que provocaba que de salto en salto cada vez hubiera mas burros que saltadores. Había algunas variantes. A veces los burros se fijaban sobre la pared y el ejercicio consistía en acumularse saltadores uno encima del otro. Otras veces el salto había que practicarlo sobre un grupo de burros mas o menos largo. Recuerdo algún pareado con el que se acompañaba el juego. A la una anda la mula, a las dos anda el reloj, a las cuatro salto, a las cinco brinco…y así.

Si el dola era un juego practicado en exclusiva por los varones, tengan ustedes en cuenta que los colegios de entonces no eran mixtos, existía un juego que se practicaba por niños y niñas. Era el juego del pañuelo. Los equipos se formaban por jefes de fila que elegían por turno, previamente definido por el viejo procedimiento de echar pasos, aquello de oro, plata, monta y cabe. En el centro un niño mantenía un pañuelo en el brazo extendido. Desde cada uno de los lados y a una distancia de unos veinte metros mas o menos, saltaban los competidores de turno. El asunto consistía en arrebatar el pañuelo y llevárselo a tu campo sin que el adversario pudiera tocarte. No solo era cuestión de velocidad. También de la picardía de amagar y provocar que el contrario entrara en tu campo sin que tu hubieras tomado el pañuelo, cosa que descalificaba.

El “tú la ligas” era una versión de los antiguos juegos de alcance y contacto. La cosa consistía en evitar que nadie te tocase antes de llegar a tu refugio. Si eras alcanzado te convertías en cazador. No tiene mucho que explicar. Creo que en versiones mas o menos brutas sigue siendo practicado por niños de todos los países y todas las edades.

Los cromos. Creo que fuimos la primera generación en coleccionar cromos. De futbolistas, de ciclistas, poco mas. Pero no solo la cosa consistía en coleccionar las estampas. También en ganarlas por el procedimiento de levantarlas con el vuelo de la mano y ser capaces de darlos la vuelta. El golpe de la mano en el suelo, la concavidad que eras capaz de formar, el efecto que lograbas determinaba que fueses capaz de mejorar tu colección o de perderla. Por supuesto que existía el intercambio de cromos, en los patios de los colegios, en la calle, en cualquier sitio y lugar. Era como jugar a la bolsa, un bahamontes podía costar tres timoneres, un puskas cuatro Vavás.

La peonza. Echarlas a rodar. Recogerlas con la mano. Pintarlas de colores. Caparlas. Mojar la cuerda. Enhebrar la cuerda en las monedas de real para formar el tope. ¿O tengo que dar mas detalles?

Las chapas. Complejo juego que consistía en montar circuitos en la arena o en el pavimento, con sus cunetas de tierra o señales de tiza, sus puertos, curvas y rectas de meta. Había que prepararse las chapas. Tenían que ser planas, bien pulidas en el granito de los alcorques. En el fondo se colocaban recortadas fotos de los ciclistas del momento o banderas nacionales. Luego una tapa de cristal bien troquelada y un fino cerco de masilla para sellarlas. Por supuesto que tenías que tener habilidades digitales- de las de antes de los ordenadores por supuesto- y capacidades de lograr efectos para superar las curvas mejor que tus competidores. O sea, que tenías que reunir las facultades de un ingeniero de caminos, canales y puertos mas las de hábil diseñador y un eficaz juego de muñecas y de dedos. Era el juego rey del bulevar de General Mola, hoy Príncipe de Vergara. Una versión menos común consistía en simular partidos de futbol. En ese caso las chapas llevaban fotos de futbolistas.

Niños de La Prospe jugando al Guá. Foto sacada del Blog “El Ängel de Olavide”.

Las canicas y el guá. Todo consistía en meter la bola en un agujero- el guá- y desde allí poder tocar otras bolas y volver al guá. Había bolas de barro, de cristal y de acero. En el juego se ganaban o se perdían bolas. No recuerdo el valor de cada bola, creo que las de acero valían tres veces mas que las de barro. A ver si algún colega de aquella generación se acuerda.

El clavo. En épocas de lluvias se jugaba sobre el suelo húmedo a clavar sobre espacios previamente dibujados un clavo, destornillador o lima sobre el suelo. El juego consistía en ir ocupando cuadros. El juego tenia sus peligros y aun recuerdo como a un niño de la Colonia del Pilar le sacaron un ojo un aciago día. Mucho mas peligroso que todos los juegos de armas virtuales actuales.

Creo que algún niño jugaba al aro. Pero aquello de los aros nos parecía cosa de niños un tanto cursis. Puede que viese por entonces algún yo-yo y por supuesto diábolos. También se practicaban malabares con las pelotas de goma que te regalaban en Segarra al comprar zapatos. Parece que perroflautas han existido en todas las épocas. El circo no goes to the town. Esto de los circos ambulantes era mas bien cosa de los pueblos o de las ciudades pequeñas. A Madrid solo llegaban compañías como el Circo Ruso o el Americano y te tenían que llevar al circo. No recuerdo cabalgatas circenses por el barrio. Si acaso algún grupo de gitanos con la cabra y la trompeta. Deplorable espectáculo.

La taba. También se jugaba a la taba. No soy capaz de recordar como se llamaban las cuatro posturas del juego ni la jerarquía que tenían. Si creo que a la taba jugaban los niños mas golfos. Los que sin duda años mas tarde dedicarían buena parte de sus ingresos a los dados y a las cartas.

Policías y ladrones. El rey de la montaña. Juegos que aprovechaban la topografía urbana de aquellos años. Solares gigantescos sobre lo que después sería la prolongación de General Mola desde Francisco Silvela hasta la actual Plaza de Cataluña. Vaquerías abandonadas. Refugios antiaéreos de la guerra civil todavía sin clausurar. Los diversos juegos del escondite.

Y por supuesto los juegos náuticos. Por aquel barrio pasaba en superficie el famoso Canalillo. Y “la manga riega que aquí no llega”. No creo que necesite dar muchas explicaciones. O si?

Una curiosidad de aquel barrio y de aquellos años. Por los años 53, 54 y 55 llegaron los americanos de EEUU a Madrid. Una de las casas que se levantaron entonces, justo en la esquina de Príncipe de Vergara, antes Mola, con la calle Pedro de Valdivia, alojaba a personal de la base de Torrejón. Debía de ser antes de que esas personas se mudasen al Encinar de los Reyes donde construyeron una especie de réplica de los típicos barrios de chalets americanos con sus jardincillos sin cerramientos. El caso es que con la proverbial simpatía de los sobrinos del Tío Sam lograron que los niños del barrio nos aficionásemos al béisbol. Regalaban camisetas y gorras y los bates de béisbol se hicieron normal herramienta entre nuestras manos. Picher y cacher eran palabras normales en nuestro diario acontecer. Creo que durante unos meses jugabamos mas al beisbol que al futbol.” (Blog de Angel Alda, El Angel de Olavide)

Con el paso de los años, uno entiende que, desde el principio, siempre tuve una orientación sexual diferente a la mayoría de las personas de mi entorno, que siempre supe que era homosexual, y que lo que yo sentía en aquel entonces por mi amigo Toñin no era amistad: era amor. Pero claro, en aquel entonces, con la ignorancia que, en estos y muchos temas, había respecto a todo lo que tuviera que ver con el sexo, pues que confundiera el amor con la amistad, era lo más normal.

Mi prima Trini, en nuestras conversaciones, me recuerda que, viviendo ella con nosotros en La Prospe, yo me ponía los cancanes de ella recién planchados y almidonados. Para que nos hagamos una idea de cómo era la moda en mi infancia, y la putada que yo le hacía a Trini haciendo eso, es bueno que leamos lo que la periodista María Fernández, en la  página web “DiarioFemenino.com” cuenta lo siguiente respecto a la moda femenina de la época:

La década de los años 40 marcada por guerras y revoluciones sociales da paso a una época más jovial en la que adquiere muchísima importancia la imagen. Las mujeres comienzan a preocuparse mucho por su aspecto dentro y fuera de casa. La idea de una ama de casa perfectamente maquillada y peinada, se convierte en habitual.

Lejos de buscar la naturalidad, el look de los años 50 trata de demostrar la mujer se ha preparado a conciencia. Los peinados son muchas veces postizos, otras veces melenas onduladas y rubias platino imitando el estilo de Marilyn Monroe; la laca se convierte en una herramienta fundamental para cualquier mujer.

Imagen de un cancán o enagua. Se llevaba debajo de la falda, y solía llegar a media pierna. Su finalidad era dar vuelo al tipo de falda que llevaban las mujeres de la época, y había que almidonarlo entero, lo cual era bastante trabajoso. Y esto era lo que Trini almidonaba y planchaba…y lo que yo me ponía.

El maquillaje es igualmente artificial: sombras de colores llamativos, labios naranjas y una moda un tanto peculiar que marcaba que la sombra de ojos debía combinar con la cartera o bolso. Triunfan los vestidos tipo avispa que marcan mucho la cintura de la mujer y se abren en la parte inferior con faldas de mucho vuelo, hasta la rodilla.

Los complementos naif adquieren un papel importante: son prácticamente imprescindibles los guantes, los cinturones anchos, las joyas y los tacones. Los colores pastel tiñen una moda en la que irrumpe con fuerza el denominado 'New Look' de Christian Dior con su clásico traje de chaqueta y falda pegada. También Chanel marca tendencia en los 50 con su chaqueta ribeteada y sus bolsos con cadenas.

La moda de los años 50, de la que aún beben muchos diseñadores, supo potenciar el glamour y realzar la feminidad de la mujer con algunas pero no excesivas notas de artificialidad.
Este es el tipo de faldas que estaban de moda, en las mujeres, cuando yo era pequeño. La foto en que aparecen las dos modelos son el tipo de faldas en que eran necesarios los cancanes.

Como ejemplo de la moda imperante en la época, no solamente en España, si no en el mundo, he aquí el ejemplo de la portada de esta revista australiana:


Yo mismo recuerdo que, cuando era pequeño, tenía una cabeza de una muñeca a la que me dedicaba a peinar con los estilos de moño alto que se llevaban entonces, y que cuando me preguntaban que qué quería ser de mayor, yo decía que peluquero. Como ejemplo del tipo de moño que yo hacía (y que creo que no hacía mal), y que estaba de moda entonces en España (llamado Recogido Italiano), pongo este ejemplo:
Era un tipo de moño elegante, fácil de hacer, que requería poco tiempo…y horquillas largas a granel para mantenerlo todo sin moverse, como podemos ver. Luego, un poco de laca…y listo. Media hora para todo, más o menos.

Por los años 53,54 y 55 y comienzos de los 60 se empezaron a introducir en España las nuevas tendencias tanto en la moda masculina como en la música, coincidiendo con la llegada de los americanos. Una de las casas que se levantaron entonces, justo en la esquina de Príncipe de Vergara, antes Mola, con la calle Pedro de Valdivia, alojaba a personal de la base de Torrejón. Debía de ser antes de que esas personas se mudasen al Encinar de los Reyes donde construyeron una especie de réplica de los típicos barrios de chalets americanos con sus jardincillos sin cerramientos.  (El caso es que con la proverbial simpatía de los sobrinos del Tío Sam lograron que los niños del barrio nos aficionásemos al béisbol. Regalaban camisetas y gorras y los bates de béisbol se hicieron normal herramienta entre nuestras manos. “Pitcher” y “cátcher” eran palabras normales en nuestro diario acontecer. Creo que durante unos meses jugábamos más al beisbol que al futbol, como ya pongo en otro lado), se introduce en España un novedoso modelo de ropa interior para hombre que estaría llamado a ser un completo éxito hasta el día de hoy: EL SLIP, una prenda que rápidamente hizo furor entre los hombres, dada la comodidad que proporcionaba. A continuación vemos imágenes publicitarias de la época:


El color de los slips era blanco, sin concesiones al color o al diseño, pues lo que se buscaba era la practicidad y la comodidad. Colores diferentes al blanco, dibujos o diseños en los slips eran algo inimaginable…y que sería tachado de poco masculino.
Podemos, además, observar que cubrían mucho más allá del ombligo. Nada que ver con los actuales, de talle infinitamente más bajos, y más ajustados.



 Además, la segunda imagen nos sirve para introducir el baile de moda en mi infancia: EL TWIST. Para introducirlo, recuerdo un lema propagandístico que decía: “MÁS ALLÁ DEL ROCK AND ROLL:  ¡¡EL TWIST!!”

El Twist fue un baile, basado en un rock and roll muy simplificado y con connotaciones tribales, muy popular a comienzos de la década de 1960, llamado así a partir de la canción que lo originó: The Twist.


Si bien los años 50 e incluso los 60 no supusieron la muerte del swing, los clubes de la época fueron testigos de otras nuevas formas de baile que comenzaron a popularizarse entre los animados bailarines que cambiaron también las formas de reunirse para bailar… Ahora ya no estaban sólo las grandes salas de fiestas con bandas de jazz en directo, sino que la llegada de los tocadiscos a las vidas de la gente dio inicio a una nueva era: la de las sesiones de baile en casa. Los jóvenes de los locos años 60 se reunían en sus casas de alegres colores para compartir risas y buenos momentos mientras movían sus pies al ritmo del mejor pop y rock n’ roll… ¡Había llegado el Twist.

¿Y en qué consistía el Twist? Pues básicamente en mover primero un pie para un lado y el otro para el contrario, ayudándose del cuerpo para seguir el ritmo de las canciones… puede parecer fácil pero la cosa tenía su aquel, y algunos más que el twist parecía que tenían el baile de San Vito. Por eso, para ayudar a los bailarines inexpertos se crearon todo tipo de guías con prácticos esquemas de cómo mover los pies Y así, todos pudieron bailar esta danza tan alegre y pop que no entendía de razas ni edades y donde por primera vez las parejas no se tocaban mientras bailaban.
A pesar de todo, en el Twist también había jerarquías… y la corona de rey la ostentaba un hombre de color, cuyos movimientos no tenían nada que envidiar a los de sus compatriotas del Savoy, aunque los estilos de baile fuesen diferentes. El Rey del Twist no fue otro que Chubby Chercker, que hizo bailar a millones de personas en todo el mundo.

Chuby Checker, el Rey del Twist a nivel mundial.

La primera vez que ví un chicle (los americanos se establecieron en España poco antes de nacer yo, y muchos se establecieron cerca de La Prospe), cuando pregunté qué era, no recuerdo si fueron mis hermanos mayores, u otros niños amigos, me dijeron que eran mocos de viejo…claro, que cuando pregunté que era la cerveza alguien me dijo que eran meados…debe ser por eso que nunca fui muy cervecero…Y ya que hablamos de recuerdos, la primera vez que pregunté qué era la lluvia, mis amigos me dijeron que eran los angelitos que hacían pis. Y la verdad, por muy angelical que ese pis fuera, pues a mi me parecía que los angelitos eran unos guarros meándonos a troche y moche cuando les daba la gana…debe ser por eso que la lluvia me gusta poco, y por eso en la película “Bailando  bajo la lluvia” (una de las mejores películas del cine musical jamás rodadas) en aquel momento nunca entendí lo bien que lo pasaba Fred Astaire con la que de lluvia que le caía, encima estar tan feliz. Desde la perspectiva de un niño de unos escasos 6-8 años, a Fred Astaire le gustaba que le mearan los angelitos…

Fue gracias a mamá que tuvimos televisión en casa: fuimos la segunda familia de todo el edificio en tenerla (concretamente, de la marca “Enodyne”), y uno de los pocos en todo el barrio, y eso que nosotros éramos un cerro de gente…La cosa fue de la siguiente manera:

Mamá fue a KAPY (ahora "Tejidos Don Pepe"), una tienda de electrodomésticos de López de Hoyos 124, al lado de la Óptica "Perlux" en el mismo edifico (ahora es una tienda llamada "Aura"), enfrente de la Farmacia Cantón de Lopez de Hoyos esquina Mantuano, se informó, y convenció al vendedor para que, en una determinada fecha, vinieran a casa a traer la tele, y que a los 15 días vendría mi padre a firmar las letras (expliquemos que, en aquel entonces, para que hubiera televisores en las casas, esas promociones eran usuales). A los pocos días, venía un técnico en una moto Vespa para instalarnos la antena y sintonizar la tele. Cuando mi padre vino a casa, y se vio con la tele ya instalada, se llevó las manos a la cabeza, y dijo a mi madre que si no estábamos para gastos, que eso era un lujo para ricos…etc. Mamá le respondió que estaba de prueba durante 15 días, y que si no nos gustaba pues se la llevaban, y punto. El caso es que, a pesar de las protestas, nos reuníamos toda la familia alrededor de la tele a la hora de la cena, y hasta algunas vecinas venían a casa a ver la tele. Claro, una cosa que a mi padre le encantaba era ver los partidos de futbol en casita, con algunos amigos y vecinos.

En esto una vez pasados 10 días, cuando se acercaba una final de futbol entre el Real Madrid y otro equipo de campanillas, cuando mi padre ya se las prometía tan contentos, va mi madre y le dice que ha venido el técnico antes de tiempo, diciendo que tiene una familia interesada en la tele, y que vendría a recoger la tele para llevársela a esa familia justo el día antes del famoso encuentro. Mi padre se echó a los demonios, porque se perdía el famoso partido, pero mi madre fue inflexible. Al día siguiente, mi padre y mi madre fueron juntos a la tienda, y mi padre firmó todas las letras de la tele que le pusieron por delante. Y pudo mi padre ver el encuentro del siglo tranquilo, y nosotros ver la tele. Lo que le contó mi padre a mi madre respecto a la visita del técnico para llevarse la tele era mentira, pero mi padre picó como un inocente, y firmó todas las letras posibles del abecedario y alguna más.

Otra curiosidad que tiene que ver con la tele, es que mi padre instaló la tele en el salón, a la misma altura que en los bares: pegada al techo. Ante la protesta de mi madre, y que no le hacía mi padre caso, mi madre nos dijo a todos que nos fuéramos a la cama…y así hicimos todos: irnos a la cama a la vez que mamá, dejando a papá sólo viendo la tela. Al día siguiente, la estantería de la tele estaba puesta a una altura que le gustara a mi madre.

Ya instalado el nuevo matrimonio en Madrid, van llegando los hijos. La abuela María, madre de Ángeles, instalada en Madrid con su hija fallece a las pocas semanas de llegar allí. Solamente conoció a sus dos primeros nietos por parte de su hija Ángeles: José Francisco y Miguel Ángel. Palma, ya casada con Rafael Badaya, va poniendo nombre a los hijos del matrimonio que van viniendo al mundo:

Ya estamos todos: Foto de familia en la casa de Mantuano 34.
Al fondo, la primera televisión que tuvimos, de la marca “Enodyne”

·En primer lugar, nace José Francisco, en 1946, conocido desde siempre en familia como Pin El apelativo PIN es un diminutivo de José en su versión asturiana: José-Pepín-Pin. José por parte de su padre, y Francisco por parte del hermano de papá fallecido por la tuberculosis, y el padre y el hermano de mamá, Francisco también ambos.
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Miguel Ángel: nace en 1948. Miguel por parte de Miguel, hermano de mamá, y Ángel por ella. Fallece en Madrid el 13 de Abril de 2010.
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Tomás: nace en 1953. Se elige ese nombre en recuerdo del Abuelo Tomás. Con posterioridad, cambia su nombre por motivos religiosos, y pasa a llamarse legalmente, Enós-Tomás Pastrana y Delgado, autor de este Libro de Memorias Familiares.
·         
Juan Carlos: nace en 1956.  Juan en recuerdo de Juan De la Cruz, el hermano mayor de papá que murió en la infancia, y de Juan Luis, hermano de mamá, y Carlos en recuerdo Carlos Castejón, el marido de la tía Pilar fusilado por los franquistas en las paredes del Cementerio de la Almudena.
·         
Rafael: nace en 1958. Puesto por mamá en agradecimiento a Rafael Badaya, esposo de la tía Palma, y persona que siempre estuvo al lado de la familia con discreción, pero con firmeza, y quien fue siempre el fotógrafo oficial en todos los eventos familiares que tuvieran lugar.
·         
Luis Fernando: nace en 1963. Luis por la sobrina materna, María Luisa Pastrana, y Fernando por un médico a quien la tía Palma tenía en muy alta consideración y afecto.

·Al final, nace en 1964, María del Carmen Gema, Mamen en familia. El nombre fue uno de los pocos que mamá puso a sus hijos, pues así se lo había prometido a la Virgen del Carmen y a Santa Gema si tenía una hija. Y como nació la niña, pues se puso ese nombre. Ojo, que mamá le dijo a la Virgen que si tenía otro varón, no lo iba a llamar Carmelo, porque era un nombre de hombre muy feo. Luego, cientos de veces mi hermana Mamen le dijo a mamá que a ella le hubiera gustado que le pusiera su mismo nombre, María de los Ángeles…

Ojo, que mamá siempre tuvo un nombre preparado para cada uno de sus hijos, pero los nombres que proponía Palma solían ser más bonitos que los que ella tenía in mente, y así la hacía feliz.

Mientras, Palma va teniendo también sus hijos con Rafael Badaya: primero nace María Teresa, luego María del Pilar, y luego María Jesús. Evidentemente, María Pilar por su hermana fallecida trágicamente, y María Jesús por su madre, Edelmira. 

Mientras tanto, la familia de Jeréz no se queda tampoco atrás. Los hermanos de mamá se van casando, y la familia se va ampliando:

Francisco se casa con Ana Rubio, y nacen de ese matrimonio:
·         Antonio
·         Margarita
·         Francisco de Asís
·         María Isabel

Juan Luis se casa con Rafaela Ruiz, y nacen de este matrimonio:
·         María de la Trinidad
·         María Luisa
·         Juan Luis
·         Carmen
·         Francisco
·         María Rafaela (coloquialmente, Falina)

Miguel se casa con Juana Pérez Mariscal, y nacen de este matrimonio:
·         Francisco
·         José Miguel
·         Juan Carlos
·         María de los Ángeles (Kitita)
·         Ana María (Nenuca)

José de Calasanz Delgado Álvarez fallece un 9 de Agosto de 1981, a los 61 años de edad, víctima también de un tipo de cáncer de pulmón que se llama Mesenterio Cerebral y Neoplasia Pulmonar, con metástasis en todo el cuerpo. Cuando se descubrió, ya era inoperable. Un cáncer se llevó a su padre, y un cáncer se lo llevó a él, siendo la segunda vez que asoma esta enfermedad su cara dentro de la familia, de la misma manera que volvería a aparecer en la familia, llevándose a Miguel Ángel, hijo de José y nieto de Tomás. Ninguno de ellos cumplió los 65 años.

Esta ha sido la historia de cuatro generaciones de nuestra familia, desde 1849, cuando hemos encontrado los primeros datos de los que tenemos noticia fidedigna, hasta el día de hoy. A partir de este punto, nuestra historia es una historia conocida por tod@s nosotr@s.

Espero que esta historia nos ayude a conocernos mejor, a que las cosas positivas que tenemos no se pierdan, y aprendamos todos de los errores propios y ajenos, tantos nuestros como de nuestros antecesores, y nos sintamos orgullosos de nuestra pequeña historia.

Por descontado, la investigación histórica sigue, y es muy posible que vayamos ampliando datos, historias, anécdotas, de unos y de otros de los miembros de nuestra familia que ya no están, y con seguridad nos vamos a seguir llevando más de una sorpresa. Los tataranietos de la generación con la que dimos comienzo nuestra historia son ya abuelos, con nietos muchos de ellos en la adolescencia.

A veces, todos hemos oído la expresión de “Este niñ@ no sé a quien sale: a sus padres o abuelos, desde luego, no”. Quizá este librito ayude a dar una idea en ese sentido…

Este humilde libro de memorias no pretende ser un cánon de la historia de nuestra familia: es solamente un punto de partida, y un elemento a compartir con las generaciones más jóvenes. Sin embargo, está hecho lo mejor que he podido, y con todo mi cariño, tanto a quienes no están ya con nosotr@s, como a quienes sí lo estamos y podemos leerlo.