LA MUERTE DE LA TIA PILAR.
En el Capítulo
IV de la Historia Familiar, se dice (extractadamente) sobre el fallecimiento de
la tía Pilar, hermana mayor de mi padre, lo siguiente:
“Aunque nunca se volvió a recuperar del todo de la violenta pérdida de
Carlos, la vida tenía que seguir, y Pilar tenía derecho a rehacer su vida con
un buen hombre que la quisiera. Pero no encontró a un buen hombre, si no a un
sicario de la Dictadura que le causó la muerte.
“Pilar, aún joven y guapa, con una absoluta
depresión, fue presa fácil de un falangista indecente, pues fue seducida por
uno de esos falangistas que empezaban acudir al colegio público, edificado por
la República, que luego sería usado por el Partido Único, Falange Española
Tradicionalista y de las J.O.N.S. como la Escuela
Nacional de Mandos “José Antonio”, ubicado al final de la Calle de Mantuano
con Pradillo, calle en la que vivía la familia…..
“Seducida…y abandonada, pues Pilar se quedó
embarazada del falangista y, cuando lo supo, se lo dijo, como se lo diría cualquier
mujer sinceramente enamorada… La reacción de este pene con patas fue la lógica
en aquel entonces en un personaje de sus características: le dijo que no quería
saber nada de ella, que le dejara en paz, y que no se merecía nada. Total: era una “roja”, viuda de “un rojo”,
y por ello menos que una prostituta, y que solamente la había querido para
eso: para pasar buenos ratos, pero que para casarse, se casaría con su novia “de toda la vida”.
“Abandonada, embarazada, viuda, sin haber
superado nunca del todo la muerte de Carlos, muerta de vergüenza, muy
consciente de la presión social que la condenaría sin paliativos en una
sociedad intolerante con los débiles y tolerante con los poderosos, Pilar ahí
se terminó de desquiciar del todo: buscó un veneno y se envenenó, provocándose
una uremia que le ocasionó la muerte, siendo ése el motivo oficial causante de
su defunción, la cual tuvo lugar el
5 de Febrero de 1941, (exactamente 17 meses después del fallecimiento de
su amado Carlos ante el Pelotón de Ejecución), llevándose con ella el hijo
que llevaba en su seno de ese indigno sicario falangista, de ése ser con verga
entre las piernas, pero al que no se le puede catalogar, siquiera, de ser
humano, pues ¿acaso son humanos siquiera los falangistas o fascistas?”
Esta fue
la versión oficial de lo que ocurrió, la que se nos ha transmitido a tod@s.
Recientemente, al difundir esta versión de la muerte, me llama un día nuestra
prima Trini, y me cuenta que esa versión no es la verdad. Que la tía Pilar no
se suicidó si no que fue violada y asesinada por dos quintacolumnistas
falangistas, que espiaron para Franco entre los republicanos. Nos vamos a ubicar, para contar lo que, según parece, sucedió,
inmediatamente después que la tía Pilar se encuentra viuda por el fusilamiento
del tío Carlos.
Pilar era una mujer joven
y guapa, que aunque parece ser que había tenido siempre admiradores, su amor
fue el tío Carlos, de quien se encontraba perdidamente enamorada. Y que, aún
después de muerto, seguía fiel a su memoria.
Con el tío Carlos muerto,
algunos de esos admiradores, viendo la profunda depresión de que era víctima la
tía Pilar por esa irreparable pérdida, debieron ver abierta la posibilidad de
conseguirla. Seguramente, la requiriesen para salir con ellos, pero la muerte
de Carlos estaba demasiado cerca, y ella no se encontraba en ese momento con
ánimos para rehacer su vida con nadie.
Ante las negativas
reiteradas de Pilar de mantener con esos hombres ninguna relación que no fuera
de amistad, la paciencia de esos seres se acabó. En algún momento entre los 17
meses que transcurrieron entre el fallecimiento de Carlos y la de Pilar, la
empezaron a amenazar con represalias, ya que nada conseguían por las buenas. En
un momento dado, en algún lugar que aún desconocemos, la tía Pilar se encontró
sola con dos de esos acosadores.
Se la dijo que cediera y
ante su resistencia, incluso ante las amenazas de acusarla ante las autoridades
franquistas de haber sido una prostituta roja, esas personas la sujetaron, se
quitaron las chaquetas y la violaron de manera repetida y brutal. Como ella
sabía quiénes eran, para evitarse problemas, después de ser repetidamente
violada, cogieron uno de los cinturones y la ahorcaron.
Después de eso, cuando fue
encontrada (bien por alguna denuncia “anónima”, bien porque avisaran a la
familia, o por cualquier otra circunstancia que aún desconocemos), se falsificó
(de lo que se deduce) el certificado de defunción en la que constaba que
falleció de una Uremia por envenenamiento, por lo que, al ser legalmente un
suicidio, la Iglesia prohibía que fuera enterrada en un cementerio “católico”
como el del Este (actualmente de La Almudena), por lo que según Trini sus
restos fueron llevados al Cementerio Civil, donde siempre se han enterrado a los
no católicos, un cementerio más pequeño pero próximo al del Este.
Espero y confío que
alguien haya hecho, con sus madres, esposas, hijas y nietas, lo mismo que ellos
con mi tía Pilar, para que hayan sufrido en carne propia lo que Pilar y mis
familiares (mi abuela Edelmira, mis padres, mi tía Palma, etc.), sufrieron en la suya.
¿Qué esas mujeres no
tienen culpa de lo de mi tía Pilar? Quizá. Pero Pilar no se merecía lo que la
pasó y, sin embargo, la pasó porque unos hombres no pudieron controlar su apetito
sexual. Viendo, además, después de eso, a sus asesinos y violadores quizá por
las calles del propio barrio, sin saber quiénes seríamos sus sobrinos que ellos
eran los violadores y asesinos de mi tía Pilar, sin poder hacer nada ni
levantar la voz, pues ellos formaban parte de la estructura del Régimen y
nuestra familia formaba parte de los “sospechosos” de no ser fieles al Régimen,
con todo lo que ello llevaba implícito en esa Dictadura fascista bajo la que
vivíamos.
¿Qué no es cristiano desear a otro el mal que
te ha sucedido a ti? Pues quizá no. Pero resulta que yo no soy cristiano, luego
sus valores no son los míos, por lo que no me siento concernido a poner ninguna
mejilla ni a perdonar a quien me ofende. Es una Ley inmutable del Karma que el
mal que hagas a uno volverá a ti centuplicado. Y confío en que mis Dios@s hayan
dado cumplida justicia en las vidas de esos criminales y sus familias. No
olvidemos que la propia Biblia dice, en el
Éxodo 20:5 que “Yo soy el Señor tu
Dios, Dios fuerte, celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los
hijos, hasta la tercera y cuarta generación”.
Hasta aquí, lo que sabemos. No es descartable que, según pase el tiempo, más datos vayan apareciendo, y los vayamos conociendo, y cambien datos y cosas.
Por mi parte, no hay ni
olvido ni hay perdón. Sólo pido Verdad, Justicia y Reparación, y que salgan a
la luz los nombres de esos asesinos y violadores, para oprobio propio y de sus
familias. En eso confío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario