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domingo, 29 de julio de 2012

CAPITULO IV: LA FAMILIA LLEGA A MADRID


Ya en Madrid, se instalan en el nº 20 de la calle de Mantuano, en el (entonces) Distrito de Buenavista, (actual Distrito de Chamartín), en el barrio de La Prosperidad. Posteriormente, se cambiarían al número 30 de dicha calle, donde en 1935 ya estarían empadronados.
Donde se halla este edificio, en el número30-32 de Mantuano, más o menos donde se encuentra la tienda morada, se hallaba la casa en que habitó la Abuela Edelmira con sus hijos y con el tio Carlos


Los Laboratorios Abelló desde el aire en 1975.
El solar en Príncipe de Vergara es donde hoy se halla el Auditorio Nacional
El Barrio de La Prosperidad nace en el Siglo XIX, con la Ciudad Jardín que proyectó Luis Larrainza para empleados y obreros. A su alrededor surge un gran volumen de chabolas  y pobreza que allí existía.  Ello da lugar a la implantación de fábricas, de la que en los años 50 del Siglo XX (en que nace el autor), existían la Farmacéutica “Abelló” (cuya sirena regía la vida del barrio, pues marcaba la hora de entrada y salida de los obreros, implantada allí desde 1925, y que desaparecería en 1975), o Romachelar, una fábrica de vidrios, y todo un polígono comercial en la calle en la calle de Eugenio Salazar, sobre todo en el tramo comprendido entre las calles de Nieremberg y Gustavo Fernández Balbuena.

Durante el reinado de Alfonso XIII, el barrio era considerado un lugar de mala reputación, al punto que es mencionado en las obras de Enrique Jardiel Poncela en ese sentido, plagado de gente de muy baja extracción social y de prostitución de baja estofa. La realidad era que, dada la extracción social imperante, el barrio tenía un fuerte componente de izquierdas, siendo uno de los núcleos anarquistas más importantes del Madrid de la época. Cuando yo era pequeño, LaProspe era casi el final de Madrid. El Parque de Berlín era un enorme descampado, en el que había las ruinas de un caserón del que desconocíamos el uso aún a día de hoy, y donde nos fumamos los primeros pitillos que birlábamos a nuestros padres o hermanos, o donde cazábamos lagartijas, en las que Toñin era un verdadero experto. ¡¡Cuantas veces habré jugado en medio de lo que ahora es la Avenida de Príncipe de Vergara, donde ahora se encuentra el Auditorio Nacional, o habremos echado pedreas los chicos de LaProspe contra los de la Colonia Cruz del Rayo, que está enfrente!!

Desde entonces, y hasta el día de hoy, el barrio de La Prosperidad (o “LaProspe”, así, todo junto, como la llaman sus habitantes con cariño), el barrio siempre ha conservado un fuerte componente izquierdista, y hoy es uno de los barrios más multiculturales de la Villa de Madrid. Es pues, en ese entorno en que se instala la familia en los años 30 del siglo XX.

Desde el 19 de Febrero de 1935 se encuentran ya instalados en el número 30 de la Calle Mantuano, con una renta anual de 570 Pesetas de la época (unos 5 Euros anuales de hoy, y con un alquiler mensual equivalente a 0,416 céntimos de Euro), cuyo eje principal era y es la Calle de López de Hoyos, y los hijos e hijas de Tomás y Edelmira se pusieron a trabajar. Pilar, en 1935 contaba con 17 años, José con 15,  Palma  con 13 y Francisco con 11.

Palma trabajaba en Manufacturas Metálicas Madrileñas, hasta que un duro invierno, fuera y dentro de la fábrica  (tuvo que ir ante los jefes a reivindicar radiadores para poder trabajar en condiciones dignas) el frio le pasó factura y fue cuando tuvo su primera tuberculosis; cuando volvió curada del Hospital de la Fuenfría trabajó en Romachelar” (una fábrica de vidrio que existía en la Prosperidad, con entrada por la calle Nieremberg), y José en la construcción, sosteniendo entre todos a su madre. El 11 de Enero de 1936, con poco más de 16 años casi recién cumplidos, José se da de alta en la Federación Nacional del Ramo de la Edificación, de la Central Sindical Socialista U.G.T., con la Cartilla del Carnet de Socio Nº: 2269.  Durante la Guerra Civil, participó como Voluntario defendiendo a la República y al Gobierno Constitucional. Ello, al finalizar la guerra, le consto tener que comparecer en la comisaría de policía una vez a la semana, durante un determinado periodo de tiempo, y a comunicar a las Autoridades cualquier cambio tanto en su estatus legal, como de cualquier desplazamiento que tuviera que hacer, por cualquier motivo, y comparecer en la comisaría de policía más cercana si el desplazamiento se alargaba en el tiempo

Pilar era la mayor de todos una vez fallecido Juanito y, según cuentan, era una mujer muy guapa: alta, morena, con un cuerpo precioso. Se enamoró y se casó con Vicente Carlos Castejón Martínez, natural de Arganda del Rey (Madrid), nacido el 1 de Enero de 1914, hijo de Ignacio Castejón, que era Sereno o Policía Municipal en Arganda del Rey, y de Teresa Martínez, siendo la profesión de Carlos la de Impresor, posiblemente en el Diario monárquico ABC, pero que estudió para ser Practicante (el equivalente actual de un A.T.S./D.U.E.), miembro desde 1933 de la UGT (con 19 años), estableciéndose el matrimonio en el número 30 de la Calle de Mantuano junto con Edelmira y sus hijos, Pepe, Palma y Paco.

Foto del tío Carlos, tomada de su ficha como miembro de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia MVR (Policía Republicana)
Entre mediados de 1935 y el primer semestre de 1936, conoce, se enamora y se casa con mi tía Pilar, Pilar Delgado Álvarez, hermana mayor de mi padre, quien acabaría trágicamente con su vida 17 meses después del asesinato del tío Carlos por las fuerzas falangistas.

Carlos, a los 3-4 días de comenzar la guerra, se presentó como voluntario en “Avanti”, que era un centro social cercano al Partido Comunista, ubicado en la calle de Luis Cabrera, esquina a Cartagena. Al cabo de otros 3-4 días, le detuvieron porque tenía un hermano falangista al que no había denunciado; después de maltratarle, y de amenazarle con matar a su hermano si no denunciaba a alguien de derechas, le dejaron en libertad.
Foto de Palma y Paco durante su estancia en los campamentos de La Malvarrosa, en Valencia, donde evacuaron a los niños madrileños durante la Guerra Civil.,


Durante la Guerra Civil, se menciona en la Causa General que elaboró el Régimen Fascista contra la República vencida, en Arganda del Rey a dos personas, Juan y Mariano Castejón, que fueron activos defendiendo la República, aunque se ignora si ambos eran familia cercana del tío Carlos.

Después de prepararle durante unas semanas en un cuartel del Paseo de Moret, le enviaron al frente de Navalcarnero con el Comandante Sabio, y le destinaron a hacer guardias en la puerta del Centro de Detenciones e Interrogatorios de la calle Alonso de Heredia 9 esquina con la calle Ardemans, como miembro de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia de la Policía Gubernativa de la República...

Como tenía pendiente la amenaza de detención de su hermano falangista, decidió denunciar entonces a José Antonio de la Jara García, Alférez de Infantería con destino en el cuarto Batallón de Sicilia número ocho, que vivía en la calle López de Hoyos 147, (actual 145-147) donde ahora se alza un moderno edificio de oficinas, miembro de Acción Católica de la entonces cercana Iglesia del Pilar y de su centro juvenil…y falangista, ahí es nada; y ya conocemos la “tolerancia” típica de la Iglesia Católica y de la Falange en la actualidad (ahora se llama "Partido Popular", pero vamos, son los mismos de entonces y con las mismas ideas) con todo lo que tiene que ver con el Avance, el Progreso, la Profundización de la Democracia y la Libertad…pues imaginaos a ambos en la España de 1930-1940…Ese gesto valiente, de encubrir a su hermano, salvándole la vida, a la larga sería un importante factor en su condena a muerte por los Rebeldes victoriosos.

Mi tío Carlos conocía al tal Alférez  porque figuraba con su hermano Jesús, de 13 años en una foto. Una vez detenido, salió del Centro de Detenciones e Interrogatorios el Alférez Falangista antes de las 24 horas.

El 29 de Julio de 1937, el diario “Mundo Obrero” le menciona, junto a otro compañero, como un héroe que ha abatido a varios aviones rebeldes, y el Presidente del Gobierno (Juan Negrín), y el Ministro de Defensa Nacional (Indalecio Prieto), hacen mención expresa de tal acto heroico, se les asciende a ambos a la categoría de Capitán de Aviación, y se les hace entrega a cada uno de un reloj de oro y de 25.000 Pesetas de la época.

Cartel de la FJIL
También aparece mencionado, como miembro de las Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FJIL), en la División “Luis Juvert”, en la 3ª Compañía “Lealtad”,  2º Batallón, de la 125 Brigada, del frente de Teruel (en un pueblo llamado Azaila), Aragón, y en agosto de 1938 como miembro de las MVR destinado en el Ejército.

Finalizada la Guerra con la victoria de las fuerzas franquistas, Pilar y Carlos se trasladaron a Valencia a recoger a los hermanos pequeños de mi tía Pilar y de mi padre, José, (Palma y Paco, José quedaba en Madrid con la Abuela Edelmira), que habían sido desplazados a Valencia desde Madrid junto con otros muchos niños, para evitarles las consecuencias de la Guerra en primera línea del frente, como fue Madrid durante toda la contienda.

Al poco de su vuelta, el día 11 de Mayo, a las 11 h de la noche, Carlos es llevado detenido a las instalaciones del Puesto de la Guardia Civil de Prosperidad, situado en la calle del Cardenal Silíceo, denunciado por el tal José Antonio de la Jara, e ingresa en la Prisión de Conde de Toreno el 15 de Mayo de 1939, sale al día siguiente para diligencias y recibir declaración, y es juzgado y condenado a la pena capital por el Consejo de Guerra Permanente Nº 6 el 25 de Mayo de 1939. Desde allí, Carlos fue luego trasladado a la cárcel de Porlier, oficialmente Prisión Provincial de Hombres número 1, saliendo de allí para ser fusilado, el 5 de Septiembre de 1939.

Aunque parezca mentira, el motivo principal de la Condena a muerte fue por “un delito de adhesión a la rebelión, con la concurrencia de circunstancias agravantes de la responsabilidad a la pena de MUERTE…” Él, que defendió la Legalidad Constitucional de la República ante quienes se alzaron contra la Constitución y las Leyes, ante los rebeldes…es condenado a muerte por ser fiel a la Legalidad Constitucional, la Democracia y la Libertad. Y son los rebeldes facciosos quienes le condenan a muerte…por rebelde...

La Cárcel de Conde de Toreno, estaba situada por la calle Amaniel, en la Plaza del Conde de Toreno 2, entre la actual Plaza de España y la calle de San Bernardo, donde ahora se ubica un moderno edificio de viviendas con su propio patio interior. ¡¡Cuántos dramas esconde ese patio, donde ahora juegan los niños de esa Comunidad de Vecinos!! Ni una triste lápida rememora a quienes allí fueron encarcelados por defender la Libertad y la Democracia con las armas en la mano.

En la cárcel de Conde de Toreno estaban presos quienes habían pertenecido al S.I.M., al S.I.E.P., al Servicio de Información Periférica, a la Policía (caso de mi tío Carlos, al ser miembro de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia de la Policía Gubernativa de la República), o a unidades guerrilleras, y algunos presos ilustres fueron Antonio Buero Vallejo y Miguel Hernández.  Recordemos que el tío Carlos, al ser miembro de un Cuerpo Policial como fueron las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia, en la Causa General aparece catalogado como “Policía Rojo”

Carlos fue asesinado el 5 de Septiembre de 1939 junto con otr@s 17 Héroes de la Libertad ese día en las tapias del Cementerio del Este o de la Almudena. Más de 3000 personas fueron fusiladas en esos muros…

Este es el comienzo de la denuncia por la que se le detuvo, según constan en las propias diligencias (en cursiva, el texto oficial; el resto son comentarios personales):

Atestado de diligencias sobre detención y maltrato a personas de derechas.
Santos  Iso Sandua, Cabo de la Guardia Civil perteneciente al Puesto de Prosperidad, por el presente atestado hace constar: Que sobre las veintitrés horas del día once de mayo de mil novecientos treinta y nueve del Año de la Victoria, se presentaron en la casa-cuartel del citado puesto Don. José Antonio la Jara García, de veinticuatro años de edad, soltero, Alférez de Infantería con destino en el cuarto Batallón de Sicilia número ocho, natural de Barcelona y vecino de Madrid, con domicilio en López de Hoyos número ciento cuarenta y siete con el vecino detenido  por el Vicente Carlos Castejón Martínez, el que denuncia al Vicente Carlos Castejón, como autor de la denuncia hecha contra el, en la Checa de la calle Ardemans, por lo que fue detenido y maltratado por los componentes de esta Checa…

Bueno, nadie merece ser maltratado, pero no lo sería tanto cuando no solamente sobrevivió, si no que denunció y llevó a la muerte al tío Carlos, y a muchos más. Y es que eso de ser católico ya lleva implícito ser malo, pederasta, intolerante, fanático, cruel y vengativo de por sí, pero si además de todo eso eres militar, pues ya eso es la maldad al cuadrado. Además, seamos sinceros: si uno tiene que elegir entre salvar la vida de un familiar cercano, o la de un amigo de un familiar, o un desconocido, pues la verdad es que cada uno salvaría al familiar más cercano, y al desconocido pues…eso.

Manifestación del vecino Vicente Carlos Castejón, el que dijo tener veinticinco años de edad, casado, profesión impresor, natural de Arganda del Rey y vecino de Madrid con domicilio en la calle Mantuano número treinta, el preguntado sobre cirto que él había denunciado a José Antonio de la Jara, dijo que sí, que lo denunció porque sabía que era de derechas del Centro Católico de la Parroquia del Pilar; manifestando que al iniciarse el Movimiento Nacional, pertenecía a la Unión General de Trabajadores, sección de impresores, y las dieciséis horas del día veinte de julio del año treinta y seis, acudió al Centro Avanti, donde permaneció cuatro días prestando servicio con un fusil, que le dio un tal Vallejo, que posteriormente llegó a Comandante del Ejército rojo, de este centro lo llevaron al Centro del Círculo de Buena Vista, saliendo para el frente y al regresar estuvo dos meses en la Checa de la que formaba parte el Chepa, Urresula y Valeriano Manso y de mujeres la Clarita, la Asturiana, y la mujer del cabo responsable Vicente, de los componentes de esta Checa se destacaba el tal Cabrero, que bajaba a los detenidos a la planta baja de la Checa y maltrataba a estos al hacer las declaraciones, que durante el tiempo que permaneció haciendo guardia en la checa no sabe si mataron a alguna persona de derechas, si bien sabía que los maltrataban en extremo, puesto que salían al exterior las clamaciones de los martirizados, que también hizo un registro en la calle de Olózaga, en una casa que no recuerda el número, donde buscaban armas, no hallando a ninguna persona en el domicilio, que este registro lo hizo en compañía de Miguel Arroyo, que vive en la calle de Béjar, y Emilio Blázquez, que vive en la calle de Méjico; que la detención de Don. José Antonio de la Jara, a quien él había denunciado la efectuaron los vecinos y Hermanos Vals, armados de pistolas, pues él había ido el día anterior por el con un hermano Vals, y como no estaba en su domicilio lo detuvieron al día siguiente los hermanos Vals. Que de la detención de Toni, no sabe quien fue el que lo detuvo, ni tampoco de José García ni de Primo Mateo; que de la muerte de los Olivas sospecha que fue algún obrero del A.B.C. pues no lo podían ver porque decían que eran esquiroles, que la denuncia partió del Círculo Socialista de Buena Vista; que en el avanti durante los cuatro días que el estuvo se destacaba una mujer rubia y una tal Colasa, esta efectuaba cacheos.

La cárcel de Porlier estaba situada en la calle General Díaz Porlier, 54 (de ahí su nombre), en la manzana que forman la ya citada calle, y las de Padilla, Conde de Peñalver y José Ortega y Gasset, ocupando las instalaciones del Colegio Calasancio, aún existente a día de hoy en tal localización.

Los capellanes de la cárcel de Porlier tenían tal sed de sangre y venganza que, cuando veían la lista de las personas que iban a ser fusiladas diariamente que, a los carceleros les decían: “¿Cómo, solamente diecisiete hoy? ¿Por qué no se fusilan unos pocos más para acabar de una vez con todos los rojos, enemigos de la Santa Iglesia, del Caudillo y de España?”. Esto, contado por descendientes de esos carceleros a este autor, que me rogaron no diera datos que les pudieran identificar, y que me expresaron la repugnancia con que esos carceleros (hombres duros, poco dados a sentimentalismos) escuchaban a esos presuntos pastores de almas y representantes de dios.

Sin arredrarse ante nada, Pilar, mujer decidida y valiente, empieza a recoger firmas por el barrio de La Prosperidad, entonces un arrabal en las afueras de Madrid con una población obrera, hasta conseguir 500 firmas, para solicitar un Indulto al Dictador Triunfante, el General Francisco Franco y, con las firmas, se desplaza a Burgos, donde aún se hallaba la Sede del Gobierno Franquista, pues aún no se había instalado en la Capital de España. Dicho indulto se podía conseguir, o no, pero Pilar no fue, desgraciadamente, de las que lo consiguió.

A la vuelta de Burgos, se entera de que Carlos había sido fusilado en las tapias del Cementerio de La Almudena (el 5 de Septiembre de 1939), a los 25 años de edad casi recién cumplidos, junto con otras 17 personas más, que era donde acababan los disidentes políticos internos de Franco, junto con otros presos políticos, por las fuerzas represoras del Régimen Franquista.

Las personas junto a las que fue fusilado el tío Carlos, en las tapias del Cementerio de La Almudena por los sanguinarios franquistas, el 5 de Septiembre de 1939 fueron las siguientes:

Aguado Salgado, Gregorio
05/09/39
Alonso Alonso, Emilio
05/09/39
Arnaiz Benito, Eloína
05/09/39
***Castejón Martínez, Vicente-Carlos
05/09/39
García Carpín, Emiliano
05/09/39
García Jorge, Jesús
05/09/39
Huelves García, Ricardo
05/09/39
Martín Serrano, Julio
05/09/39
Martínez Peón, Ramón
05/09/39
Montero Álvarez, Ángel
05/09/39
Montoya Abrego, Emiliano
05/09/39
Morales Serrano, Doroteo
05/09/39
Nuño de Pablo, Pantaleón
05/09/39
Pérez Casado, Víctor
05/09/39
Pérez Fernández, Mariano
05/09/39
Rodríguez Cepas, José
05/09/39
Roque Sánchez, Manuel
05/09/39
Serrano Carrero, Francisco
05/09/39

Es de imaginar el fuerte choque que debió resultar para Pilar el volver de Burgos a Madrid  y encontrarse, de golpe, que todo lo que ha hecho, todo lo que ha luchado, para salvar la vida de su marido, no ha valido para nada, pues se lo han fusilado de todas formas, y tener que recoger de la tierra el cadáver de su esposo.

Pero claro, de una Dictadura cruel y sin escrúpulos morales ni legales como fue la de Franco, en la cual el Dictador solamente se consideraba responsable de sus actos “Ante Dios y ante la Historia”, pues no podía esperarse nada relacionado con valores enarbolados por el Cristianismo como propios tales como Paz, Piedad, Perdón, Reconciliación…al revés: División entre Vencedores y Vencidos, Rencor, Venganza, Persecución, Intolerancia…pues esos eran y son los valores reales del Franquismo, y los valores profundos que animan al Cristianismo en general y al Catolicismo en concreto en cuanto puede imponer sus creencias, pues el Cristianismo es una religión intolerante y violenta por naturaleza, que es incapaz de imponerse por su propio valor. Donde es mayoritaria, siempre se ha impuesto por la fuerza de las armas y persiguiendo a los disidentes religiosos hasta exterminarlos donde ha podido.

El impacto, como es natural, fue terrible, y el equilibrio emocional de Pilar se desmoronó como un castillo de naipes cuando le das un manotazo. Y a partir de ahí, Pilar enloqueció.

Aunque nunca se volvió a recuperar del todo de la violenta pérdida de Carlos, la vida tenía que seguir, y Pilar tenía derecho a rehacer su vida con un buen hombre que la quisiera. Pero no encontró a un buen hombre, si no a un sicario de la Dictadura que le causó la muerte.

Pilar, aún joven y guapa, con una absoluta depresión, fue presa fácil de un falangista indecente, pues fue seducida por uno de esos falangistas que empezaban acudir al colegio público, edificado por la República, que luego sería usado por el Partido Único, Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. como la Escuela Nacional de Mandos“José Antonio”, ubicado al final de la Calle de Mantuano con Pradillo, calle en la que vivía la familia, siendo la Escuela perfectamente visible en buena parte de la calle, y de donde salían todas las hornadas de mandos de la Falange hasta 1975 en que murió el Dictador, siendo hoy el actual Centro Cultural de Chamartín “Nicolás Salmerón”. Yo mismo aún recuerdo, muchos años después, a los falangistas, saliendo orgullosos de la escuela, con su uniforme oficial, y su correa con los símbolos de la Falange. Misma correa que, ya en los años 70, se esforzaban en tapar con el jersey, para que no se les notara demasiado, pues ya no estaba tan bien visto ir presumiendo de falangista ni de hacer ostentación del correaje.

En mi infancia, se decía que, en los muros entre las dos puertas que daban a la calle Mantuano (donde ahora se encuentra ubicado el nombre del Centro), se hallaba una inscripción anarquista o similar, de tiempos de la República grabada en la piedra que, cuando le daba directamente el sol a unas determinadas horas del día, se podía leer. Y más de una vez fuimos mis amigos y yo a esas horas a intentar leer esa famosa inscripción. Mis amigos decían que la veían y la podían leer…

Como curiosidad, durante muchos años, la calle Mantuano fue la única asfaltada de todo el entorno, dado que allí se encontraba la Escuela Nacional de Mandos de la Falange y todos los años acudía a inaugurar el curso un miembro del Gobierno de Franco, si no Franco mismo, por lo que no se podía tolerar que los Altos Jerarcas Franquistas fueran  dando botes con el culo dentro del Coche Oficial, pues el resto de calles eran de adoquines.

Seducida…y abandonada, pues Pilar se quedó embarazada del falangista y, cuando lo supo, se lo dijo, como se lo diría cualquier mujer sinceramente enamorada. La reacción de este pene con patas fue la lógica en aquel entonces en un personaje de sus características: le dijo que no quería saber nada de ella, que le dejara en paz, y que no se merecía nada. Total: era una “roja”, viuda de “un rojo”, y por ello menos que una prostituta, y que solamente la había querido para eso: para pasar buenos ratos, pero que para casarse, se casaría con su novia “de toda la vida”.

Abandonada, embarazada, viuda, sin haber superado nunca del todo la muerte de Carlos, muerta de vergüenza, muy consciente de la presión social que la condenaría sin paliativos en una sociedad intolerante con los débiles y tolerante con los poderosos, Pilar ahí se terminó de desquiciar del todo: buscó un veneno y se envenenó, provocándose una uremia que le ocasionó la muerte, siendo ése el motivo oficial causante de su defunción, la cual tuvo lugar el 5 de Febrero de 1941, (exactamente 17 meses después del fallecimiento de su amado Carlos ante el Pelotón de Ejecución), llevándose con ella el hijo que llevaba en su seno de ese indigno sicario falangista, de ése ser con verga entre las piernas, pero al que no se le puede catalogar, siquiera, de ser humano, pues ¿acaso son humanos siquiera los falangistas o fascistas?

Tan dolorosa fue la pérdida para la familia entera que de este hecho nunca se volvió a hablar en familia, quedando como una especie de secreto familiar vergonzoso…o peligroso. Hasta se dejó de hablar de la misma Pilar, como si nunca hubiera existido, como si hasta hablar de ella misma abriera una herida nunca cerrada del todo: tan dolorosa fue la pérdida para la familia. Hoy, nada de eso habría pasado, pues España y la sociedad española actuales son otras bien distintas, pero en esa España con una Dictadura UltraCatólica y Fascista no podía esperar otra cosa una mujer en sus circunstancias.

Foto del tio Francisco, hermano menor del Abuelo Pepe, poco  ántes de fallecer  un día antes de cumplir los 18 años
Respecto a Francisco, sabemos que era un joven alto y guapo, pelirrojillo, de piel muy blanca, igual que su hermana Palma, con un cuerpo atlético, fan del ciclismo (a tal punto que se desplazaba en bicicleta a todos lados). Que en 1940 trabajaba como Empleado en la empresa “Construcciones García y Domingo”, junto con su hermano José y con Pilar. Francisco y Pilar ganaban un sueldo de 6 Pesetas mensuales cada uno como Empleados, y José 12,80 Ptas. mensuales como Albañil. Y que falleció en su domicilio el 28 de Julio de 1942, a un día exacto de cumplir los 18 años, de una Tuberculosis Pulmonar.  

Durante el transcurso de los años 40 cogió la tuberculosis, al igual que su hermana Palma, “favorecidos” por la pésima alimentación que los españoles de los años 40 recibían: los medios de comunicación de la época mencionaban con frecuencia los desmayos por inanición en plena calle, mientras las estructuras del Régimen se enriquecían descaradamente con la especulación en los alimentos de primera necesidad, vendiendo a precio de oro alimentos básicos, lo que se dio en llamar “estraperlo”. A pesar de ese cuerpo atlético y deportivo, su salud no resistió y falleció en plena juventud en Madrid UN DÍA ANTES DE CUMPLIR LOS 18 AÑOS, un 28 de Junio. En ese momento, de los 5 hijos de Tomás y Edelmira quedan ya solamente dos: José y Palma, que viven con su madre en Madrid.

Palma se salvó de la tuberculosis porque su entonces novio, Rafael Badaya (luego su esposo), trabajaba en los años 40, en plena Segunda Guerra Mundial, para una empresa alemana de fotografía, AGFA,  y era muy amigo de uno de sus responsables en España, un alemán con muchos contactos en el Régimen; intercedió Rafa por Francisco y por Palma, para lograr que les ingresaran en el actual Hospital de La Fuenfría, en Cercedilla, que entonces era un hospital para tuberculosos, pero solamente consiguió se ingresara a Palma, quedando ella allí ingresada hasta que se curó del todo.

(CONTINUARÁ) 


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