Ya
en Madrid, se instalan en el nº 20
de la calle de Mantuano, en el
(entonces) Distrito de Buenavista, (actual
Distrito de Chamartín), en el barrio de La
Prosperidad. Posteriormente, se cambiarían al número 30 de dicha calle,
donde en 1935 ya estarían empadronados.
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| Donde se halla este edificio, en el número30-32 de Mantuano, más o menos donde se encuentra la tienda morada, se hallaba la casa en que habitó la Abuela Edelmira con sus hijos y con el tio Carlos |
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| Los Laboratorios Abelló desde el aire en 1975. El solar en Príncipe de Vergara es donde hoy se halla el Auditorio Nacional |
El Barrio de La Prosperidad
nace en el Siglo XIX, con la Ciudad
Jardín que proyectó Luis Larrainza para empleados y obreros. A su alrededor
surge un gran volumen de chabolas y
pobreza que allí existía. Ello da lugar
a la implantación de fábricas, de la que en los años 50 del Siglo XX (en que
nace el autor), existían la Farmacéutica
“Abelló” (cuya sirena regía la vida del barrio, pues marcaba la hora de
entrada y salida de los obreros, implantada allí desde 1925, y que
desaparecería en 1975), o Romachelar,
una fábrica de vidrios, y todo un polígono comercial en la calle en la calle de
Eugenio Salazar, sobre todo en el tramo comprendido entre las calles de
Nieremberg y Gustavo Fernández Balbuena.
Durante
el reinado de Alfonso XIII, el barrio era considerado un lugar de mala
reputación, al punto que es mencionado en las obras de Enrique Jardiel Poncela
en ese sentido, plagado de gente de muy baja extracción social y de
prostitución de baja estofa. La realidad era que, dada la extracción social
imperante, el barrio tenía un fuerte componente de izquierdas, siendo uno de
los núcleos anarquistas más importantes del Madrid de la época. Cuando yo era
pequeño, LaProspe era casi el final de Madrid. El Parque de Berlín era un
enorme descampado, en el que había las ruinas de un caserón del que
desconocíamos el uso aún a día de hoy, y donde nos fumamos los primeros
pitillos que birlábamos a nuestros padres o hermanos, o donde cazábamos
lagartijas, en las que Toñin era un verdadero experto. ¡¡Cuantas veces habré
jugado en medio de lo que ahora es la Avenida de Príncipe de Vergara, donde
ahora se encuentra el Auditorio Nacional, o habremos echado pedreas los chicos
de LaProspe contra los de la Colonia Cruz del Rayo, que está enfrente!!
Desde
entonces, y hasta el día de hoy, el barrio de La Prosperidad (o “LaProspe”, así, todo junto, como la
llaman sus habitantes con cariño), el barrio siempre ha conservado un fuerte
componente izquierdista, y hoy es uno de los barrios más multiculturales de la
Villa de Madrid. Es pues, en ese entorno en que se instala la familia en los
años 30 del siglo XX.
Desde
el 19 de Febrero de 1935 se encuentran
ya instalados en el número 30 de la
Calle Mantuano, con una renta anual
de 570 Pesetas de la época (unos 5
Euros anuales de hoy, y con un alquiler
mensual equivalente a 0,416 céntimos de Euro), cuyo eje principal era y es
la Calle de López de Hoyos, y los hijos e hijas de Tomás y Edelmira se pusieron
a trabajar. Pilar, en 1935 contaba con
17 años, José con 15, Palma con 13 y Francisco con 11.
Palma
trabajaba en Manufacturas Metálicas
Madrileñas, hasta que un duro invierno, fuera
y dentro de la fábrica (tuvo que ir ante los jefes
a reivindicar radiadores para poder trabajar en condiciones dignas) el frio
le pasó factura y fue cuando tuvo su primera tuberculosis; cuando volvió curada
del Hospital de la Fuenfría trabajó en “Romachelar” (una fábrica de vidrio que
existía en la Prosperidad, con entrada por la calle Nieremberg), y José en la
construcción, sosteniendo entre todos a su madre. El 11 de Enero de 1936, con poco más de 16 años casi recién cumplidos,
José se da de alta en la Federación
Nacional del Ramo de la Edificación, de la Central Sindical Socialista U.G.T., con la Cartilla del Carnet de Socio Nº: 2269. Durante la Guerra Civil, participó como
Voluntario defendiendo a la República
y al Gobierno Constitucional. Ello,
al finalizar la guerra, le consto tener que comparecer en la comisaría de
policía una vez a la semana, durante un determinado periodo de tiempo, y a
comunicar a las Autoridades cualquier cambio tanto en su estatus legal, como de
cualquier desplazamiento que tuviera que hacer, por cualquier motivo, y
comparecer en la comisaría de policía más cercana si el desplazamiento se
alargaba en el tiempo
Pilar era la mayor de todos una vez
fallecido Juanito y, según cuentan, era una mujer muy guapa: alta, morena, con un
cuerpo precioso. Se enamoró y se casó
con Vicente Carlos Castejón Martínez,
natural de Arganda del Rey (Madrid), nacido el 1 de Enero de 1914, hijo de Ignacio Castejón, que era Sereno o Policía Municipal en Arganda del Rey, y de Teresa Martínez, siendo la profesión
de Carlos la de Impresor, posiblemente
en el Diario monárquico ABC, pero que estudió
para ser Practicante (el equivalente actual de un A.T.S./D.U.E.), miembro
desde 1933 de la UGT (con 19 años), estableciéndose el matrimonio en el número 30 de la Calle de Mantuano junto
con Edelmira y sus hijos, Pepe, Palma y Paco.
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| Foto del tío Carlos, tomada de su ficha como miembro de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia MVR (Policía Republicana) |
Entre mediados de 1935 y el primer
semestre de 1936, conoce, se enamora y se
casa con mi tía Pilar, Pilar Delgado
Álvarez, hermana mayor de mi padre, quien acabaría trágicamente con su vida
17 meses después del asesinato del tío Carlos por las fuerzas falangistas.
Carlos,
a los 3-4 días de comenzar la guerra, se presentó como voluntario en “Avanti”, que era un centro social
cercano al Partido Comunista, ubicado en la calle de Luis Cabrera, esquina a
Cartagena. Al cabo de otros 3-4 días, le detuvieron porque tenía un hermano
falangista al que no había denunciado; después de maltratarle, y de amenazarle
con matar a su hermano si no denunciaba a alguien de derechas, le dejaron en
libertad.
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| Foto de Palma y Paco durante su estancia en los campamentos de La Malvarrosa, en Valencia, donde evacuaron a los niños madrileños durante la Guerra Civil., |
Durante
la Guerra Civil, se menciona en la Causa General que elaboró el Régimen
Fascista contra la República vencida, en Arganda del Rey a dos personas, Juan y
Mariano Castejón, que fueron activos defendiendo la República, aunque se ignora
si ambos eran familia cercana del tío Carlos.
Después
de prepararle durante unas semanas en un cuartel del Paseo de Moret, le
enviaron al frente de Navalcarnero con el Comandante Sabio, y le destinaron a
hacer guardias en la puerta del Centro de Detenciones e Interrogatorios de la
calle Alonso de Heredia 9 esquina con la calle Ardemans, como miembro de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia de
la Policía Gubernativa de la República...
Como
tenía pendiente la amenaza de detención de su hermano falangista, decidió
denunciar entonces a José Antonio de la
Jara García, Alférez de Infantería con destino en el cuarto Batallón de
Sicilia número ocho,
que vivía en la calle López de Hoyos 147, (actual 145-147) donde
ahora se alza un moderno edificio de oficinas, miembro de Acción Católica de la entonces cercana Iglesia del Pilar
y de su centro juvenil…y falangista,
ahí es nada; y ya conocemos la “tolerancia”
típica de la Iglesia Católica y de la Falange en la actualidad (ahora se llama "Partido Popular", pero vamos, son los mismos de entonces y con las mismas ideas) con todo lo que
tiene que ver con el Avance, el Progreso, la Profundización de la Democracia y
la Libertad…pues imaginaos a ambos en la España de 1930-1940…Ese gesto
valiente, de encubrir a su hermano, salvándole la vida, a la larga sería un
importante factor en su condena a muerte por los Rebeldes victoriosos.
Mi tío Carlos conocía al tal Alférez porque figuraba con su hermano Jesús, de 13
años en una foto. Una vez detenido, salió del Centro de Detenciones e
Interrogatorios el Alférez Falangista antes de las 24 horas.
El 29 de Julio de
1937, el diario “Mundo Obrero”
le menciona, junto a otro compañero, como un héroe que ha abatido a varios
aviones rebeldes, y el Presidente del
Gobierno (Juan Negrín), y el
Ministro de Defensa Nacional (Indalecio Prieto), hacen mención expresa de
tal acto heroico, se les asciende a ambos a la categoría de Capitán de Aviación, y se les hace
entrega a cada uno de un reloj de oro
y de 25.000 Pesetas de la época.
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| Cartel de la FJIL |
También aparece mencionado, como miembro de las Federación Ibérica de Juventudes
Libertarias (FJIL), en la División “Luis
Juvert”, en la 3ª Compañía “Lealtad”,
2º Batallón, de la 125 Brigada, del
frente de Teruel (en un pueblo llamado Azaila), Aragón, y en agosto de 1938
como miembro de las MVR destinado en el Ejército.
Finalizada
la Guerra con la victoria de las fuerzas franquistas, Pilar y Carlos se
trasladaron a Valencia a recoger a los hermanos pequeños de mi tía Pilar y de
mi padre, José, (Palma y Paco, José quedaba en Madrid con la Abuela Edelmira),
que habían sido desplazados a Valencia desde Madrid junto con otros muchos
niños, para evitarles las consecuencias de la Guerra en primera línea del
frente, como fue Madrid durante toda la contienda.
Al
poco de su vuelta, el día 11 de Mayo, a
las 11 h de la noche, Carlos es llevado detenido a las instalaciones del
Puesto de la Guardia Civil de Prosperidad, situado en la calle del Cardenal
Silíceo, denunciado por el tal José Antonio de la Jara, e ingresa en la Prisión de Conde de Toreno el 15 de Mayo de 1939,
sale al día siguiente para diligencias y recibir declaración, y es juzgado y condenado a la pena capital
por el Consejo de Guerra Permanente Nº 6 el 25 de Mayo de 1939. Desde allí,
Carlos fue luego trasladado a la cárcel
de Porlier, oficialmente Prisión
Provincial de Hombres número 1, saliendo de allí para ser fusilado, el 5 de Septiembre de 1939.
Aunque
parezca mentira, el motivo principal de la Condena a muerte fue por “un
delito de adhesión a la rebelión, con la concurrencia de circunstancias
agravantes de la responsabilidad a la pena de MUERTE…” Él, que defendió
la Legalidad Constitucional de la República ante quienes se alzaron contra la
Constitución y las Leyes, ante los rebeldes…es condenado a muerte por ser fiel
a la Legalidad Constitucional, la Democracia y la Libertad. Y son los rebeldes
facciosos quienes le condenan a muerte…por rebelde...
La
Cárcel de Conde de Toreno, estaba situada
por la calle Amaniel, en la Plaza
del Conde de Toreno 2, entre la actual Plaza de España y la calle de San
Bernardo, donde ahora se ubica un moderno edificio de viviendas con su propio
patio interior. ¡¡Cuántos dramas esconde ese patio, donde ahora juegan los
niños de esa Comunidad de Vecinos!! Ni una triste lápida rememora a quienes
allí fueron encarcelados por defender la Libertad y la Democracia con las armas
en la mano.
En
la cárcel de Conde de Toreno estaban presos quienes habían pertenecido al S.I.M., al S.I.E.P., al Servicio de
Información Periférica, a la Policía
(caso de mi tío Carlos, al ser miembro de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia de la Policía Gubernativa
de la República), o a unidades guerrilleras, y algunos presos ilustres fueron
Antonio Buero Vallejo y Miguel Hernández.
Recordemos que el tío Carlos, al ser miembro de un Cuerpo Policial como
fueron las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia, en la Causa General
aparece catalogado como “Policía Rojo”…
Carlos fue asesinado el 5 de
Septiembre de 1939 junto con otr@s 17 Héroes de la Libertad ese día en las
tapias del Cementerio del Este o de la Almudena.
Más de 3000 personas fueron fusiladas en esos muros…
Este es el comienzo de la denuncia por la que se le detuvo, según constan
en las propias diligencias (en cursiva,
el texto oficial; el resto son comentarios personales):
“Atestado de
diligencias sobre detención y maltrato a personas de derechas.
Santos Iso Sandua,
Cabo de la Guardia Civil perteneciente al Puesto de Prosperidad, por el
presente atestado hace constar: Que sobre las veintitrés horas del día once de
mayo de mil novecientos treinta y nueve del Año de la Victoria, se presentaron
en la casa-cuartel del citado puesto Don. José
Antonio la Jara García, de veinticuatro años de edad, soltero, Alférez de
Infantería con destino en el cuarto Batallón de Sicilia número ocho, natural de
Barcelona y vecino de Madrid, con domicilio en López de Hoyos número ciento
cuarenta y siete con el vecino detenido
por el Vicente Carlos
Castejón Martínez, el que denuncia al
Vicente Carlos Castejón, como autor de la denuncia hecha contra el, en la
Checa de la calle Ardemans, por lo que fue detenido y maltratado por los
componentes de esta Checa…
Bueno, nadie merece ser maltratado,
pero no lo sería tanto cuando no solamente sobrevivió, si no que denunció y
llevó a la muerte al tío Carlos, y a muchos más. Y es que eso de ser católico
ya lleva implícito ser malo, pederasta, intolerante, fanático, cruel y
vengativo de por sí, pero si además de todo eso eres militar, pues ya eso es la
maldad al cuadrado. Además, seamos sinceros: si uno tiene que elegir entre
salvar la vida de un familiar cercano, o la de un amigo de un familiar, o un desconocido,
pues la verdad es que cada uno salvaría al familiar más cercano, y al
desconocido pues…eso.
Manifestación del vecino Vicente
Carlos Castejón, el que dijo tener veinticinco años de edad, casado, profesión
impresor, natural de Arganda del Rey y vecino de Madrid con domicilio en la
calle Mantuano número treinta, el preguntado sobre cirto que él había
denunciado a José Antonio de la Jara, dijo que sí, que lo denunció porque sabía
que era de derechas del Centro Católico de la Parroquia del Pilar; manifestando
que al iniciarse el Movimiento Nacional, pertenecía a la Unión General de
Trabajadores, sección de impresores, y las dieciséis horas del día veinte de
julio del año treinta y seis, acudió al Centro Avanti, donde permaneció cuatro
días prestando servicio con un fusil, que le dio un tal Vallejo, que posteriormente
llegó a Comandante del Ejército rojo, de este centro lo llevaron al Centro del
Círculo de Buena Vista, saliendo para el frente y al regresar estuvo dos meses
en la Checa de la que formaba parte el Chepa, Urresula y Valeriano Manso y de
mujeres la Clarita, la Asturiana, y la mujer del cabo responsable Vicente, de
los componentes de esta Checa se destacaba el tal Cabrero, que bajaba a los
detenidos a la planta baja de la Checa y maltrataba a estos al hacer las
declaraciones, que durante el tiempo que permaneció haciendo guardia en la
checa no sabe si mataron a alguna persona de derechas, si bien sabía que los
maltrataban en extremo, puesto que salían al exterior las clamaciones de los
martirizados, que también hizo un registro en la calle de Olózaga, en una casa
que no recuerda el número, donde buscaban armas, no hallando a ninguna persona
en el domicilio, que este registro lo hizo en compañía de Miguel Arroyo, que
vive en la calle de Béjar, y Emilio Blázquez, que vive en la calle de Méjico;
que la detención de Don. José Antonio de la Jara, a quien él había denunciado
la efectuaron los vecinos y Hermanos Vals, armados de pistolas, pues él había
ido el día anterior por el con un hermano Vals, y como no estaba en su
domicilio lo detuvieron al día siguiente los hermanos Vals. Que de la detención
de Toni, no sabe quien fue el que lo detuvo, ni tampoco de José García ni de
Primo Mateo; que de la muerte de los Olivas sospecha que fue algún obrero del
A.B.C. pues no lo podían ver porque decían que eran esquiroles, que la denuncia
partió del Círculo Socialista de Buena Vista; que en el avanti durante los
cuatro días que el estuvo se destacaba una mujer rubia y una tal Colasa, esta
efectuaba cacheos.”
La
cárcel de Porlier estaba situada en la calle General Díaz Porlier, 54
(de ahí su nombre), en la manzana que forman la ya citada calle, y las de
Padilla, Conde de Peñalver y José Ortega y Gasset, ocupando las instalaciones
del Colegio Calasancio, aún existente a día de
hoy en tal localización.
Los
capellanes de la cárcel de Porlier tenían tal sed de sangre y venganza que,
cuando veían la lista de las personas que iban a ser fusiladas diariamente que,
a los carceleros les decían: “¿Cómo,
solamente diecisiete hoy? ¿Por qué no se fusilan unos pocos más para acabar de
una vez con todos los rojos, enemigos de la Santa Iglesia, del Caudillo y de
España?”. Esto, contado por descendientes de esos carceleros a este autor,
que me rogaron no diera datos que les pudieran identificar, y que me expresaron
la repugnancia con que esos carceleros (hombres duros, poco dados a
sentimentalismos) escuchaban a esos presuntos pastores de almas y
representantes de dios.
Sin
arredrarse ante nada, Pilar, mujer decidida y valiente, empieza a recoger
firmas por el barrio de La Prosperidad,
entonces un arrabal en las afueras de Madrid con una población obrera, hasta
conseguir 500 firmas, para solicitar un Indulto
al Dictador Triunfante, el General Francisco Franco y, con las firmas, se
desplaza a Burgos, donde aún se
hallaba la Sede del Gobierno Franquista,
pues aún no se había instalado en la Capital de España. Dicho indulto se podía
conseguir, o no, pero Pilar no fue, desgraciadamente, de las que lo consiguió.
A
la vuelta de Burgos, se entera de que Carlos
había sido fusilado en las tapias del Cementerio de La Almudena (el 5 de Septiembre de 1939), a los 25 años de edad casi recién cumplidos,
junto con otras 17 personas más, que era donde acababan los disidentes
políticos internos de Franco, junto con otros presos políticos, por las fuerzas
represoras del Régimen Franquista.
Las personas junto a las que fue
fusilado el tío Carlos, en las tapias del Cementerio de La Almudena por los
sanguinarios franquistas, el 5 de
Septiembre de 1939 fueron las siguientes:
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Aguado Salgado, Gregorio
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05/09/39
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Alonso Alonso, Emilio
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05/09/39
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Arnaiz Benito, Eloína
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05/09/39
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***Castejón
Martínez, Vicente-Carlos
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05/09/39
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García Carpín, Emiliano
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05/09/39
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García Jorge, Jesús
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05/09/39
|
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Huelves García, Ricardo
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05/09/39
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Martín Serrano, Julio
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05/09/39
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Martínez Peón, Ramón
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05/09/39
|
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Montero Álvarez, Ángel
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05/09/39
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|
Montoya Abrego, Emiliano
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05/09/39
|
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Morales Serrano, Doroteo
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05/09/39
|
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Nuño de Pablo, Pantaleón
|
05/09/39
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Pérez Casado, Víctor
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05/09/39
|
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Pérez Fernández, Mariano
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05/09/39
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Rodríguez Cepas, José
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05/09/39
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Roque Sánchez, Manuel
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05/09/39
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Serrano Carrero, Francisco
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05/09/39
|
Es
de imaginar el fuerte choque que debió resultar para Pilar el volver de Burgos
a Madrid y encontrarse, de golpe, que todo
lo que ha hecho, todo lo que ha luchado, para salvar la vida de su marido, no
ha valido para nada, pues se lo han fusilado de todas formas, y tener que
recoger de la tierra el cadáver de su esposo.
Pero
claro, de una Dictadura cruel y sin
escrúpulos morales ni legales como fue la de Franco, en la cual el
Dictador solamente se consideraba responsable de sus actos “Ante Dios y ante la
Historia”, pues no podía esperarse nada relacionado con valores enarbolados
por el Cristianismo como propios tales como Paz, Piedad, Perdón, Reconciliación…al revés: División entre Vencedores y Vencidos, Rencor, Venganza,
Persecución, Intolerancia…pues esos
eran y son los valores reales del Franquismo, y los valores profundos que
animan al Cristianismo en general y al
Catolicismo en concreto en cuanto puede imponer sus creencias, pues el
Cristianismo es una religión intolerante y violenta por naturaleza, que es
incapaz de imponerse por su propio valor. Donde es mayoritaria, siempre se ha
impuesto por la fuerza de las armas y persiguiendo a los disidentes religiosos
hasta exterminarlos donde ha podido.
El
impacto, como es natural, fue terrible, y el equilibrio emocional de Pilar se
desmoronó como un castillo de naipes cuando le das un manotazo. Y a partir de
ahí, Pilar enloqueció.
Aunque
nunca se volvió a recuperar del todo de la violenta pérdida de Carlos, la vida
tenía que seguir, y Pilar tenía derecho a rehacer su vida con un buen hombre
que la quisiera. Pero no encontró a un buen hombre, si no a un sicario de la
Dictadura que le causó la muerte.
Pilar,
aún joven y guapa, con una absoluta depresión, fue presa fácil de un falangista
indecente, pues fue seducida por uno de esos falangistas que empezaban acudir
al colegio público, edificado por la República, que luego sería usado por el
Partido Único, Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. como la Escuela Nacional de Mandos“José Antonio”, ubicado al final de la Calle de Mantuano con Pradillo,
calle en la que vivía la familia, siendo la Escuela perfectamente visible en
buena parte de la calle, y de donde salían todas las hornadas de mandos de la
Falange hasta 1975 en que murió el Dictador, siendo hoy el actual Centro Cultural de Chamartín “Nicolás Salmerón”. Yo mismo
aún recuerdo, muchos años después, a los falangistas, saliendo orgullosos de la
escuela, con su uniforme oficial, y su correa con los símbolos de la Falange.
Misma correa que, ya en los años 70, se esforzaban en tapar con el jersey, para
que no se les notara demasiado, pues ya no estaba tan bien visto ir presumiendo
de falangista ni de hacer ostentación del correaje.
En
mi infancia, se decía que, en los muros entre las dos puertas que daban a la
calle Mantuano (donde ahora se encuentra ubicado el nombre del Centro), se
hallaba una inscripción anarquista o similar, de tiempos de la República
grabada en la piedra que, cuando le daba directamente el sol a unas
determinadas horas del día, se podía leer. Y más de una vez fuimos mis amigos y
yo a esas horas a intentar leer esa famosa inscripción. Mis amigos decían que
la veían y la podían leer…
Como
curiosidad, durante muchos años, la calle Mantuano fue la única asfaltada de
todo el entorno, dado que allí se encontraba la Escuela Nacional de Mandos de
la Falange y todos los años acudía a inaugurar el curso un miembro del Gobierno
de Franco, si no Franco mismo, por lo que no se podía tolerar que los Altos
Jerarcas Franquistas fueran dando botes
con el culo dentro del Coche Oficial, pues el resto de calles eran de
adoquines.
Seducida…y
abandonada, pues Pilar se quedó embarazada del falangista y, cuando lo supo, se
lo dijo, como se lo diría cualquier mujer sinceramente enamorada. La reacción
de este pene con patas fue la lógica en aquel entonces en un personaje de sus
características: le dijo que no quería saber nada de ella, que le dejara en
paz, y que no se merecía nada. Total: era
una “roja”, viuda de “un rojo”, y por ello menos que una prostituta, y que
solamente la había querido para eso: para pasar buenos ratos, pero que para
casarse, se casaría con su novia “de
toda la vida”.
Abandonada,
embarazada, viuda, sin haber superado nunca del todo la muerte de Carlos, muerta
de vergüenza, muy consciente de la presión social que la condenaría sin
paliativos en una sociedad intolerante con los débiles y tolerante con los
poderosos, Pilar ahí se terminó de desquiciar del todo: buscó un veneno y se
envenenó, provocándose una uremia que le ocasionó la muerte, siendo ése el
motivo oficial causante de su defunción, la cual tuvo lugar el 5 de Febrero de 1941, (exactamente 17 meses después del
fallecimiento de su amado Carlos ante el Pelotón de Ejecución), llevándose
con ella el hijo que llevaba en su seno de ese indigno sicario falangista, de
ése ser con verga entre las piernas, pero al que no se le puede catalogar,
siquiera, de ser humano, pues ¿acaso son humanos siquiera los falangistas o
fascistas?
Tan
dolorosa fue la pérdida para la familia entera que de este hecho nunca se
volvió a hablar en familia, quedando como una especie de secreto familiar
vergonzoso…o peligroso. Hasta se dejó de hablar de la misma Pilar, como si
nunca hubiera existido, como si hasta hablar de ella misma abriera una herida
nunca cerrada del todo: tan dolorosa fue la pérdida para la familia. Hoy, nada
de eso habría pasado, pues España y la sociedad española actuales son otras
bien distintas, pero en esa España con una Dictadura UltraCatólica y Fascista
no podía esperar otra cosa una mujer en sus circunstancias.
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| Foto del tio Francisco, hermano menor del Abuelo Pepe, poco ántes de fallecer un día antes de cumplir los 18 años |
Respecto a Francisco,
sabemos que era un joven alto y guapo, pelirrojillo, de piel muy blanca, igual
que su hermana Palma, con un cuerpo atlético, fan del ciclismo (a tal punto que
se desplazaba en bicicleta a todos lados). Que en 1940 trabajaba como Empleado
en la empresa “Construcciones García
y Domingo”, junto con su hermano
José y con Pilar. Francisco y Pilar ganaban
un sueldo de 6 Pesetas mensuales cada
uno como Empleados, y José 12,80 Ptas. mensuales como Albañil. Y que falleció en su
domicilio el 28 de Julio de 1942, a un día exacto de cumplir los 18 años, de
una Tuberculosis Pulmonar.
Durante
el transcurso de los años 40 cogió la tuberculosis, al igual que su hermana
Palma, “favorecidos” por la pésima
alimentación que los españoles de los años 40 recibían: los medios de
comunicación de la época mencionaban con frecuencia los desmayos por inanición
en plena calle, mientras las estructuras del Régimen se enriquecían
descaradamente con la especulación en los alimentos de primera necesidad,
vendiendo a precio de oro alimentos básicos, lo que se dio en llamar “estraperlo”. A pesar de ese cuerpo
atlético y deportivo, su salud no resistió y falleció en plena juventud en
Madrid UN DÍA ANTES DE CUMPLIR LOS 18 AÑOS, un 28 de Junio. En ese momento, de los 5 hijos de
Tomás y Edelmira quedan ya solamente dos: José y Palma, que viven con su
madre en Madrid.
Palma
se salvó de la tuberculosis porque su entonces novio, Rafael Badaya (luego su esposo), trabajaba en los años 40, en plena Segunda Guerra Mundial, para una empresa alemana de fotografía, AGFA,
y era muy amigo de uno de sus responsables en España, un alemán con
muchos contactos en el Régimen; intercedió Rafa por Francisco y por Palma, para
lograr que les ingresaran en el actual Hospital
de La Fuenfría, en Cercedilla,
que entonces era un hospital para tuberculosos, pero solamente consiguió se
ingresara a Palma, quedando ella allí ingresada hasta que se curó del todo.
(CONTINUARÁ)






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