En el capítulo anterior dejamos a Tomás recién acabada su carrera de Magisterio, y en un Madrid que empezaba su transformación en gran urbe con el nacimiento de la Gran Vía. Acabada su carrera, opta a una plaza fuera de la Capital hasta un pueblo en la provincia de A Coruña, y desde allí se trasladaría a Oviñana, en el Concejo de Cudillero, en Asturias, que sería tan importante para él...y para todos nosotros.
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Ø
CUDILLERO
Y OVIÑANA.
Tomás se
planta en Oviñana, en 1912 procedente de San Pedro de Muro (La Coruña), a la edad de 33 años, y toma posesión de su plaza
como Maestro Nacional en dicha localidad. Es Oviñana, en aquellos años, una
población de mil y pocos habitantes, perteneciente al Concejo de Cudillero,
donde tiene su sede el Ayuntamiento, dedicada a las labores del mar y de la
tierra. Es en esos momentos un hombre joven, bien plantado, con mundo…y
soltero, al que no le faltan muchachas que le ronden, dado que ser el Maestro
en un pueblo era ser, hasta hace no tantos años, una de las Autoridades de
cualquier pueblo, junto con el Alcalde, el Párroco, el Boticario, y el Cabo de
la Guardia Civil, lo que le hacía un candidato más que aceptable para cualquier
familia local. Y como encima era físicamente agradable y culto…
Y Tomás se fija en las muchachas de la zona, vaya si se
fija: asiste a los bailes y a las diversiones locales siempre que su trabajo se
lo permite, pero dos de esas muchachas sobresalen entre todas y llaman su
atención: se trata de las hermanas Delmira
y Florinda. Y, entre las dos,
para él, sobresale sobre todo Delmira.
Delmira, como es conocida en la zona, cuyo nombre completo era María Jesús Edelmira Álvarez López, había nacido en la Calle de los Mercaderes Nº 8, antiguo Distrito de Catedral, en La
Habana, Cuba, el 3 de Enero de 1891, tenía otra hermana,
Florinda (cuya hija Ernestina aún
vive con 100 años cumplidos), siendo los padres de ambas niñas Salustiano Álvarez Suárez y Rita López Busto, naturales de Soto, y
que hacía solamente unos pocos años que habían vuelto de Cuba, después de hacer
negocio allá, y venderlos para poder volver a su tierra, Asturias.
Tomás y Edelmira se enamoran, y se casan en Oviñana un 11 de
Septiembre de 1913, contando en esa fecha Tomás con 34 años y Edelmira con 22 añitos. Tomás y Edelmira tuvieron 5 hijos, tres varones y dos
mujeres. Los nombres de los hijos fueron:
·
Juan de la Cruz,
nacido el 30 de Diciembre de 1914, cuando
Tomás contaba con 35 años y Edelmira con 23, que fallecería de una Miocarditis Infecciosa el 5 de Marzo de 1920, a la edad de 5 años, 2 meses y 5 días, y que sería
enterrado en el Cementerio de Soto de
Luiña, en Asturias.
·
María del Pilar,
nacida el 12 de Octubre de 1917,
cuando Tomás contaba con 38 años y Edelmira con 26. Fallecería el 5 de Febrero
de 1941 en Madrid, a los 23 años, 3
meses y 23 días, oficialmente de una
Uremia, de una manera tan trágica
que causaría un impacto perdurable en toda la familia hasta el día de hoy, más
de 70 años después.
·
José de Calasanz,
nacido el 27 de Diciembre de 1919, cuando Tomás contaba con 40 años y
Edelmira con 28 años. Fallecería el 9 de Agosto de 1981 a los 61 años, 7 meses y 13 días, a causa de
un Mesenterio Cerebral y una Neoplasia Pulmonar, es decir, de un
aneurisma en el cerebro y de un cáncer de pulmón.
·
María de la Palma Tomasa, nacida el 7 de
Marzo de 1922, cuando Tomás contaba con 43 años y Edelmira con 31 años. Fallecería el 14 de Octubre de 1979, a los 57
años, 7 meses y 7 días.
·
Francisco,
nacido el 29 de Julio de 1924,
cuando Tomás contaba con 45 años y Edelmira con 33 años. Fallecería en Madrid
el 28 de Julio de 1942, a un día de cumplir los 18 años, de una
Tuberculosis Pulmonar que, seguramente, hoy se habría podido curar y encontrarse
entre nosotr@s.
Enamorado de la bella tierra asturiana, Tomás escribe un
poema dedicado a Oviñana, que enseña a todos sus alumnos y a los que obliga a
aprender de memoria el poema, muy bonito pero no precisamente corto, que
describe perfectamente la Oviñana de la época, y que ha ido pasando en el
pueblo, de generación en generación, hasta el día de hoy, en que forma parte
del acervo popular farriego. El poema se llama “OVIÑANA”,
transmite con claridad el profundo amor que Tomás desarrolló hacia esa tierra
que tanto le dio y donde se sintió tan a gusto, y dice así:
·
Mil y tantos habitantes tiene el pueblo de Oviñana
·
ocupa una gran llanura que el mar Cantábrico baña.
·
Con este mar linda al norte al Poniente con Valdredo,
·
con Soto de Luíña
al Sur y al Oriente de San Pedro.
·
Su parroquia la de Soto, su concejo Cudillero,
·
partido judicial Pravia y su provincia Oviedo.
·
Ricos y abundosos pastos tienen verde siempre el suelo
·
en donde pacen mil
vacas, cerdos, caballos, carneros.
·
Dan las tierras de Oviñana maíz abundante y bueno,
·
vense en Noviembre los hórreos de coloradas riestras
llenos
·
de escanda, judías, patatas cosecha no poco el pueblo;
·
destinan también montes extensísimos terrenos
·
en donde crecen castaños, robles y pinos soberbios,
·
danse asimismo
frutales abundando poco empero.
·
Su costa brava y en ella el Cabo Vidio se halla,
·
bajo el Cabo una caverna la Furna’l Llau que llaman
·
a otra caverna da acceso esta que es algo más ancha
·
ambas tienen alta bóveda muy espaciosas son ambas.
·
Una abundosa cantera los verdes céspedes tapan
·
de la cantería del Cabo muy buena piedra se arranca.
·
Hermosas son de la costa las sinuosidades varias
·
Castrillón tiene
una grata: la Iglesiona, que es muy amplia
·
y por donde una de sus bocas tiene a la playa de San
Pedro,
·
y otra gruta hacia Puerto Chico avanza
·
esta ofrece otra caverna por donde a Portiella se pasa
·
aquí el refugio seguro para los botes se halla.
·
Peña de Eiros, la que un día nueve náufragos abrazan
·
y besando sus arenas con muchas lágrimas bañan.
·
Era en Septiembre del quince la mar estaba muy brava
·
del Millán Carrasco un bote a duras penas atraca
·
hay en él varias personas más bien parecen fantasmas
·
por el hambre y el cansancio por la sed extenuadas.
·
En su auxilio se desviven por los vecinos de Oviñana
·
y de las garras de la muerte logran por fin arrancarlas.
·
Sancidiello, Peñadoria donde los botes atracan
·
el Gallo, Sablón, Vallina los cantos de Cueva y Grandas.
·
Ricos y varios pescados dan las costas de Oviñana
·
no faltando la langosta, el percebe, la caballa,
·
el calamar, la
sardina, la boga, el congrio, la raya,
·
el rodaballo, el
besugo, el serrano, la barbada.
·
Dedicanse a su pesca varios vecinos en lanchas
·
otros ya tienen motora y por eso más ganancia.
·
Sus habitantes son sobrios, son laboriosos y honrados
·
y su oficio principal el laboreo del campo.
·
Es el clima en general bastante apacible y sano,
·
ni lluvias hay
torrenciales, ni vientos huracanados
·
pero sí de tiempo espléndido frecuentemente gozamos
·
aquí la salud perdida pronto encuentran los cubanos.
·
De Oviñana muchos hijos el Atlántico han surcado otros a
tierras,
·
Nuevo Mundo las América buscando.
·
Cual Colón, son las Antillas las que primero encontrón
·
y en Cuba hermosa,
infinitos su residencia fijaron.
·
Unos con rumbo a la Plata van hacia el sur navegando
·
otros a Méjico, al
norte a trabajar van llegando.
·
No pocas fortunas hicieron y algunos ya regresaron
·
en mejores
condiciones que Oviñana marcharon.
·
A esto debido ya muchos edificios van alzando
·
ingeniosos y elegantes bastante cómodos y amplios.
·
De los caminos del pueblo no decimos otro tanto
·
a muchos falta un milímetros nada más para ser malos
·
en invierno sobre todo no se pasa ni con zancos,
·
en cayendo cuatro
gotas todo es agua, todo barro.
·
Pero aparte pequeñeces todos son buenos en Mayo
·
y dieciséis de Agosto todos nos llevan al campo
·
y si tenemos fotingo pues hasta en fotingo vamos
·
hacia el campo de San Roque a la capilla del Santo
·
en donde la fiesta
solemne tenemos todos los años
·
y enrededor la capilla por la tarde no digamos
·
allí está Oviñana, Soto, Albuerne, San Pedro, Pramaro,
·
Novellana, San
Martín; en fin, del concejo encuarto
·
ya hasta que llega la noche tendiendo su negro manto a
Terpsícore
·
rendimos el homenaje más amplio, otros arman una danza
·
y asidos mano con mano forman un corro las mozas
·
con los mozos alternando
·
y cantado van y vienen cual las ondas del Océano
·
y pasan así las horas más brevísimas del año.
·
Celebra otras romerías el pueblo tiene hasta cuatro,
·
la más vistosa es
la Pura aunque acostumbre a mojarnos.
·
Tratando ya de otro asunto quieren los americanos
·
que reden en Cuba que sociedad fundaron
·
por nombre Hijos de Oviñana
·
levantar en pleno campo de San Roque un edificio
·
para escuela
destinado de todas las condiciones que se precisan
·
dotado de capacidad, luz, higiene y cuanto sea necesario
·
sin que asuste el presupuesto aunque resulte muy alto
·
que a los Hijos de Oviñana sobran pesos y entusiasmo
·
cuando se trata de una obra de tan grandes resultados,
·
como es que niños y niñas tengan local adecuado
·
en que puedan instruirse y a la vez ser educados
·
para poder ser mañana de Oviñana hijos preclaros.
El Faro Vidío, desde el aire
Según
me comentan, la Escuela de Oviñana estaba en la misma casa del maestro, lo cual
no era de extrañar en aquella época. La casa aún existe y se puede ver aún
erguida, bien cuidada y arreglada.
Pero
“la felicidad nunca dura en casa del
pobre”, como dice un refrán, y esto se hizo realidad en casa de Tomás y
Edelmira. Además de la muerte del pequeño Juan, mostró su cara una enfermedad
que se llevaría a Tomás: el cáncer.
A los 13 años de matrimonio, el 12
de Octubre de 1926, a los 47 años, 7
meses y 5 días, Tomás fallecía víctima (según parece) de un cáncer, siendo
la primera vez que esa enfermedad aparecería en la familia, (que volvería a
aparecer en la vida de varios de sus descendientes a partir de los 50 años) dejando
sola a la pobre Edelmira con 4 hijos en el mundo, la mayor (Pilar), 9 años, José con 7 años, Palma con 4, y
Francisco con 2 años, siendo enterrado en el Cementerio de Soto, al igual que
su hijito Juan De la Cruz.
Foto de
Grupo del Grupo Escolar de Oviñana, posterior a 1926. Dentro del círculo, vemos
a la tía Pilar casi inmediatamente debajo del cura, en la tercera fila, vestida
de negro.
En aquel entonces no existían las
pensiones de viudedad, que se aprobarían poco después, por lo que Edelmira fue
sobreviviendo como mejor pudo, con una indemnización que se la dio por el
fallecimiento de su marido, pero nada más; sin poder atender las tierras porque
tenía que atender a 4 hijos ni contratar a nadie para hacerlo, y viéndose
obligada a vender algunas de sus propiedades para poder sobrevivir. Aconsejada
por Manuel Gutiérrez (tío de los
niños por vía materna al estar casado con Rosario,
y padre de Veli y Banita, primos de los hijos de Tomás y
Edelmira), se vino a Madrid, vendiendo todas las propiedades que tenían en
Oviñana, y viviendo, entre tanto, de los resultados de esas ventas.
Foto del Grupo Escolar de Oviñana,
alrededor de 1926. En la primera fila, dentro de la estrella, sentados en el suelo,
vemos a cuatro niños vestidos de negro: son, de izquierda a derecha, Paco, Pilar
(con su mano derecha encima de Paco, y su mano izquierda encima de Palma) Palma y José, al que acaricia la mano de Pilar



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